Con tus grandes orejas de radar,
y tus ojos brillantes como el sol,
tú siempre sabes cómo alegrar
cada rincón de mi corazón.
Apoyas tu carita en mi almohada,
buscando una caricia o un amor,
y con solo una simple mirada
haces que todo se sienta mejor.
No te importan lujos ni riquezas,
tu mayor felicidad es estar aquí,
llenando mi vida de pureza
y haciéndome el dueño más feliz.
Simba, mi guardián de cuatro patas,
compañero fiel de cada caminar,
con tus travesuras y tus mañas,
¡nadie en el mundo te podrá igualar!