Foto propia
Un recuerdo frío
o una llama viva,
cuidas de mi vida
desde muy arriba.
Desde los primeros años estuviste,
siendo el agua bendecida que regaba
el campo de aquello que risueño soñaba.
Jardinera feliz desde que me viste.
La armonía de tu risa esparciste
mientras el árbol de juegos agrandaba
y los frutos de mis inventos andaban
tan temprano como la fe que en mí tuviste.
Viéndome hecho un bosque, orgullosa te fuiste.
Aún te admiro, como antes te admiraba,
porque este verdor que tengo, es por cómo me amabas,
por cumplir lo que alguna vez distinguiste.
Un recuerdo frío
o una llama viva,
cuidas de mi vida
desde muy arriba.