Dramarium, más allá del ocaso
Brúriter: planeta anillado
Lua: luna
Gamigro: planeta con agua y vida
Solaris: estrella madre celosa
Cicedalas: cometas defensores
Dro: asteroide anti-amor
Bródoto: estrella padre liberal
I
Solaris:¡Ah, ya se acerca tu perihelio, hijo!
Brúriter: ha tardado, amada madre.
Bródoto: ya no es la misma agilidad de antes, claro.
Solaris: si, porque he tenido que atender tus manchas solares, idiota.
Bródoto: bien dicen que el amor nunca se acaba, sino que se transforma.
* risas *
Brúriter: mis anillos titilan como si la luz que viene de ustedes no fuera suficiente.
Solaris: imposible en tu perihelio.
Bródoto: pero no es culpa nuestra.
Solaris: entonces, ¿qué?
Bródoto: no hay luna que regule tus noches, hijo.
Brúriter: tan cierto es, padre. Me falta compañía para mayor estabilidad y luz en mi vida.
Solaris: que te parta un asteroide a la mitad si te llega una luna.
Cicedalas: descuide, madam Solaris, estamos aquí para evitar cualquier hábil intrusa.
Brúriter: y que del choque repentino de nuestras superficies emerja un nuevo súper planeta.
Solaris: de mi emergería una llamarada solar que no deje nada de ti, ni tus inventos.
Bródoto: que nuestros hijos sean como nosotros hemos sido, Solaris. ¡Controla tu cólera!
Brúriter: ya viene el ocaso, el buen adiós. Les veo luego.
II
Detrás de la noche Bruriteana no había tranquilidad. Sólo la guardia de Cicedalas que esperaban el más mínimo movimiento cerca del rostro del planeta anillado para atacar en masa. La espera se acercaba, pero no por una amenaza de amor.
Dro: venga el fin de un nuevo gran planeta.
Cidedalas: acaso podrás pasar el primer anillo antes de que quedes hecho polvo.
Dro: no consiento el amor que le viene a este planeta. Lo huelo y lo detesto.
Cicedalas: lo único que viene será tu unión a los anillos de nuestro protegido.
En lo sucesivo de unos días, los Cicedalas atacaron tanto que casi no quedó con que defender, pero el monstruoso asteroide Dro fue al menos desviado en su trayectoria a Brúriter.
Brúriter: esta tiene que ser otra infinita noche; solo estoy, con mis ensueños.
Lua: mira tú, que brillo turquesa a tu sombra despoblada.
Brúriter: imposible, ¿quién me habla?
Lua: ¿No resplandezco lo suficiente? Soy tu amada, Lua.
Brúriter: ¿La luna que pedí a una estrella fugaz?
Lua: soy la tranquilidad de tu ansiosa gravedad.
Brúriter: ven pronto, entonces, y surca mis anillos para que tengan nuevas formas y sea yo un planeta sin igual.
Lua: te contemplo alejada para verte tan bien, como tú, que puedas distinguirme cual tu luna anhelada.
Brútiter: no había danzado tanto ninguna noche, y quiso por fin la galaxia que tu órbita fuese con la mía.
Lua: veme más, que el amanecer ya viene.
Brúriter: son tus destellos boreales que me atan a ti para siempre. No importa la hora.
Lua: oh, Brúriter, los eones serán testigo de nuestro romance.
III
Solaris: se apaga mi llama, no puedo creerlo.
Bródoto: tranquila, querida, que si desfalleces, yo y todo el sistema se acaba.
Solaris: mi amado Brúriter, mírate, desanillado y sin ganas de mostrar tu juvenil cara.
Bródoto: ¡Desamparado de los Cicedalas!
Brúriter: ellos lograron protegerme de un asteroide maligno, mas no del fatal amor.
Solaris: que me vea la galaxia entera hacerme supernova.
Bródoto: quieta, que para nuestra extinción ya viene Devastus.
Solaris: nuestro crío anillado, Bródoto, desfallece por una desgraciada luna temporal.
Bródoto: hijo, no temas, ya tu rotación volverá. Falta que no detengas el traslado alrededor nuestro.
Brúriter: creí que se quedaría para siempre, desfilando sus fases al ritmo de mi atracción y su luz.
Solaris: ¡Allá! La vislumbro como un cuerpo turquesa sin freno en sus intenciones.
Bródoto: bien que la veo con tu primo, hijo.
Solaris: ahora orbita a Gamigro.
Brúriter: yo tengo anillos deformados y muchos gases huracanados. Él, mucha agua y vida exuberante.
Solaris: ella sólo pretende ver el reflejo suyo en los más hermosos planetas.
Bródoto: y decir que fue la agente que rehízo nuestro vecindario a su antojo.
Brúriter: que no fui víctima de Dro, pero parece que ella sí lo será.
Solaris: aquel monstruo la alcanzó. Volvió con todas las fuerzas. Más allá de la velocidad del sonido.
Bródoto: nadie quien la defienda, ni el mismo Gamigro.
Brúriter: ¡Desaparecerá! ¿Serán sus restos mis nuevos anillos?
Bródoto: será la nebulosa de tus noches.
Solaris: que no sea nada, simplemente olvido.
Brúriter: entonces que Devastus consuma el pasado luego, y venga otra vuelta con ustedes mis soles enfrentados.
Bródoto y Solaris: ya se rehacen tus anillos, y con ellos, las llamas de nuestro resplandor.