El día amanece limpio de promesas.
La tormenta se marcha sin aviso.
El sol vuelve a brillar sobre las mesas,
reclamando su antiguo paraíso.
Todo pasa. La luz cura el paisaje.
El tiempo es un cirujano exacto.
La vida vuelve a armar su viejo equipaje
y el mundo firma su pacífico pacto.
Pero a veces el viento cambia el rumbo.
Un olor, una calle, un ruido lerdo.
Y de pronto, en el centro de este mundo,
te parte en dos la hacha del recuerdo.
Vuelve el sol, es verdad, nada se detiene.
El cielo muestra su azul más profundo.
Pero hay un rayo herido que te viene
y te rompe la calma en un segundo.
... ...
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