Llueve, llueve mucho
no fuerte, ni tormentoso,
mas lo suficiente
para decir presente.
Mi caminar se hace espeso,
se hace pantanoso.
No son pasos ausentes
sino mi corazón lloroso,
que me tumba inerte
a hundirme en recuerdos
de un pasado doloroso.
Lluevo, como las nubes,
y hago un ligero pozo
donde me reflejo y rezo
para ser sobreviviente
de este futuro borrascoso.