La empanada venezolana, al igual que la arepa, forma parte importante de la gastronomía de Venezuela. Es buena compañera para el desayuno, para el almuerzo, para la cena, después de salir del cine o de la discoteca, y al igual que la arepa criolla, este manjar caribeño no distingue entre profesiones, edades o clases sociales para que sea degustada de manera cautivadora.
Su preparación es muy sencilla y se basa en un envoltorio o pastel delgado y crujiente elaborado a partir de masa de harina de maíz precocidad con agua, sal, un puntito de azúcar o papelón y un poquito de onoto para darle color; relleno de cualquier ingrediente que nos guste o que tengamos a mano, y esto va desde queso blanco llanero rallado, caraotas negras, carne mechada o carne molida, pollo desmechado, o cazón; el cual es finalmente freído en aceite.
Aunque la encontramos y la comemos a lo largo y ancho de toda nuestra geografía, es en el oriente del país y en todas sus costas donde la empanada es parte importante de la cultura gastronómica de esas regiones. Es una fuente importante del sustento de muchas familias, ya que es muy fácil prepararlas y venderlas en las aceras enfrente de sus casas, en las puertas de las iglesias, en las playas, en estadios, en paradas de autobuses y de taxis, en aeropuertos y también a lo largo de muchas carreteras.