Divagaciones | Y un relato ficticio

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Buenos días, Amigos.
Hoy tengo trabajo, un jabón que preparar y requiere preparación previa de sus ingredientes, si logro buenas fotos, las comparto otro día, además espero la visita de un hermano, que aunque vive cerca, llevamos un tiempo sin vernos y seguro me va a distraer. Pero es más importante compartir con él, que hacer el jabón, si no está listo hoy, será mañana.

Ayer en la tarde vi la película "Paraíso"en Netflix, de ciencia ficción y se me ocurrió escribir el siguiente cuento, otra perspectiva del mismo tema, que ha intrigado al ser humano desde siempre. Espero que les guste, aunque solo sea un poco.

Hasta mañana, disfruten su día.


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Relato sin título

En algún lugar, fuera de las miradas de todos, un anciano se acuesta en una cama singular. Para el mundo morirá, en ese momento. Todo está preparado, un sepelio con honores y plañideras. La muerte y funeral del grande y poderoso.
Oradores de orden en sucesión, amigos y socios hablarán de sus fundaciones y caridades, del legado y las beneficencias para la ciencia y el progreso.

Mientras su abogado traspasa la fortuna al sucesor designado, una vida cincelada al detalle de la nada en que su clon con nuevo nombre y apariencia tomara su lugar.
Décadas de investigación fragmentada y ahora reunida; codificación del ADN, cultivo de células madres, embriones crionizados y trasferencia de memoria. Todo dispuesto y perfectamente sincronizado para disfrutar la inmortalidad.

Miles de millones gastados bajo la apariencia de filantrópicos proyectos, que contaron con el apoyo de ricos y famosos, hasta del estado generoso con los ricos.
Ahora alcanzado el objetivo, toca continuar acumulando capital y poder. Una evaluación a priori calcula vender al 1 % de la población la oportunidad de prolongar su vida en 50 años adicionales con renovadas energías y juventud por 1.000 millones anticipados, siempre y cuando el potencial cliente y candidato tenga las gónadas en estado de fertilidad para cultivar una descendencia viable de ser cultivada hasta la madurez y seleccionar al más idóneo para transferir los recuerdos y conciencia del sujeto y desechar los demás.

Una vida prolongada mediante el sacrificio de la posible descendencia en un altar de ciencia, sin sangre derramada, pero solo posible a los hombres portadores de los dos cromosomas humanos, X e Y, la ciencia no logra llevar a buen término el procedimiento con células femeninas a pesar de múltiples intentos no logran la viabilidad de clones femeninos, que se deterioran en breve. Solo un caso alcanzo un cierto éxito cuando una mujer embarazada de un embrión desarrollado en vítreo de su clon, llego a nacer, pero las células cerebrales, pulmonares y glándulas endocrinas degeneraron con rapidez, siendo inútiles las transfusiones e inoculaciones de células madre, cocteles inmunológicos y variadísimas vitaminas o superalimentos.

Nada, imposible restaurar la juventud femenina, irremediablemente condenada la mujer a ser suplantada por la hija natural, solo el varón logra la inmortalidad, claro está que a cambio de cancelar su descendencia.
La inmortalidad no precisa de la reproducción y la placenta y las mitocondrias no revelan sus secretos.

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