Divagaciones | de la Amistad y el viaje de los Reyes Magos.
Buenos días.
Cada día trae sus propios afanes, dice la Palabra. Y que no nos inquietemos por el que traerá el mañana.
Ocupado en los míos, he cometido el descuido de no advertir los que inquietan a un amigo. ¿Como apoyar, cuando menos, ayudar si es posible a quien por discreción no comparte sus problemas?
Amistad, esa rara flor que con la edad nos cuesta más cultivar y para empeorarlo, viene la separadora segando implacable y nos deja un poco más solos cada día. Hasta que llega el momento en que piensas, ya se acerca, pronto me toca a mí.
No es que lo vea tan cercano, pero ya vi partir a muchos y hasta los amigos virtuales y digitales son un tesoro.
Recuerdo con especial agradecimiento a Gustavo, mi amigo desconocido. Nos separaba un continente y 6.000 kilómetros en línea recta, me lo encontré en la red, cuando lo necesite, su labor y cruzada me ayudo, por lo que quise retribuirlo con el apoyo del que fui capaz, y hasta que falleció mantuvimos contacto y hasta hicimos otros amigos. Él vive en la memoria de los cientos, tal vez miles, que toco desde lejos para ayudarlos a superar la adicción al tabaco.
A causa de mi afición jabonera, mantengo relación a distancia con otros aficionados, que en su gran mayoría son mujeres, y he podido apreciar su facilidad para relacionarse, debe ser por su naturaleza y sensibilidad, que conectan antes y comparten, no tienen reparo en preguntar o compartir detalles que los hombres no soltamos. La reserva nos caracteriza y hace complicado expresar una emoción, un sentimiento y hasta expresar una duda.
[Lirios de lluvia que cuando florecen en nuestro patio, nos alegran]
Un amigo al que aprecio, pero que no conozco lo suficiente, está atravesando por algún tipo de dificultad, su comportamiento indica que el asunto es de gravedad, pero es muy discreto y dice poco de sí. ¿Como ayudarlo sin ofenderlo, como manifestarle solidaridad? No lo sé. Es complicado y herir sus sentimientos o invadir su privacidad puede ser contraproducente. Solo me queda saludarlo y hacer el más discreto gesto, que le haga saber, que yo sé y puede contar conmigo en la medida de mis posibilidades.
Esperar, orar y confiar en que le salga todo lo mejor posible.
En cuanto a mi actividad jabonera, ando activo con el lanzamiento del jabón para perros, un mercado en el que incursiono por primera vez. Además, estoy trabajando con nuevos ingredientes que prometen hacer las delicias del momento de bañarse, pronto publicaré otro video, donde comparto la preparación de un jabón sencillo, pero exquisito y por puro capricho estoy preparando una joya jabonil, el jabón de Los Reyes Magos.
Solo reunir los ingredientes ha sido una proeza, incienso y mirra ha sido fácil, un ingrediente secreto un poco más complicado y costoso. En cuanto al oro, bueno, el de verdad está fuera de mis posibilidades, así que recurriendo al poder de la alquimia ya tengo preparado el oropel, que aparenta serlo y aunque no es tóxico ni nada parecido, ignoro si conservara su brillo al contacto con el saponificado.
Incógnita que solo se revelara en el momento final.
Calcular la fórmula, macerar los aceites con los ingredientes que aportaran sus delicadas propiedades y fragancias, bien puede durar todo un mes, para luego en un instante hacer la mezcla, esperar 24 horas y ver el resultado, pero aún no está listo.
Falta esperar por el periodo de curado, por lo general un mes.
Y finalmente poder disfrutar de un baño especial y mucha espuma.
Este método tradicional se puede acelerar y reducir a unos pocos días, pero se pierde la magia.
El jabón más antiguo que se sigue fabricando hoy, pasa por un periodo de curado, maduración o secado de 9 meses. Y aunque su precio sea en proporción al % de aceite de laurel que contenga, toda la espera también lo influye.
Fuente
El compromiso de hoy es armar un jabón de Ruda y romero, que aunque se le atribuyan poderes místicos, en realidad es portador de las propiedades sanadoras de ambas plantas. Luego daré inicio al proceso para el jabón de los reyes y esperar que lleguen a ser posible antes de Navidad. 10 días de octubre, 30 de noviembre y 24 de diciembre, me dan dos meses para lograrlo.
Concluyo esta divagación con la idea de cuidar y proteger el tesoro de la amistad, esa flor abundante en la infancia y tan escasa luego de la madurez.
Un fuerte abrazo y hasta mañana.
P.D.: Calculan los estudiosos, que el viaje de los reyes magos, pudo durar cerca de 90 días, 3 meses y unos 2.500 kilómetros en camellos desde Babilonia a Belén. De aquellos mismos lugares salió mucho antes el patriarca Abraham.