¡Saludos queridos lectores, espero que se encuentren bien!
Hoy les quiero hablar de un sentimiento que muchos hemos vivido o sentido, pero que nos cuesta aceptar y es el miedo. No está mal decir que tenemos miedo, no está mal decir que nos sentimos inseguros o tener temor de algo que puede ocurrir más aún cuando se trata de un futuro incierto.
La sociedad ha creado una falsa idea de decir que sentirnos débil o admitir que tenemos miedo está mal. Ciertamente como siempre digo no podemos vivir con miedo, pero eso no significa que no vamos a sentir miedo en algún momento de nuestras vidas, todos hemos experimentado el temor en algún momento, incluso a través de sueños, llamados pesadillas.
El miedo para mí es aquel sentimiento en que va más allá de la incertidumbre, que va más allá de el no saber qué va a pasar o qué va a suceder y quizás de que sí sabes lo que te vas a encontrar, lo que está allí, lo que te depara el futuro o algún lugar y ya teniendo un conocimiento de eso, de lo que va a pasar, puedas tener miedo.
En estos momentos de mi vida estoy experimentando una vez más este sentimiento, me encuentro en una encrucijada en una incertidumbre, donde debo tomar una decisión importante, que puede beneficiar mi vida, mi salud en este caso visual.
Debo escoger entre la solución que me dan los médicos o no hacerlo, ambas decisiones tienen sus contras, sé que si tomo la decisión que es la más recomendada o adecuada puedo estar mejor, sin embargo es algo que me da mucho temor. La decisión que debo tomar es operarme o no de la vista. Esto es lo que ya tenía planeado hacer hace un par de meses debido a mi problema de astigmatismo, pero es operación era sencilla no duraba más de 15 minutos y era algo a lo cual yo ya estaba por decirlo así preparada para hacerlo.
Imagen de mi propiedad
Como les conté en mi publicación anterior, este lunes me hicieron unos exámenes y los resultados que se arrojaron en ellos fueron totalmente diferentes a los esperados, incluso llegué muy mal a casa y he pasado tres días con dolores de cabeza. Incluso el miércoles salí de paseo con mi Familia para despejar un poco la mente y tuve que medicarme, ya que el dolor era insoportable.
La operación es un poco más delicada, no es la misma que iba a hacerme al inicio para tratar el astigmatismo, ahora son dos operaciones en una, esto conlleva más tiempo de estar en quirófano y al mismo tiempo los cuidados posoperatorios son muchos más largos y mayores que con la opción que tenía al inicio, donde solo era por tres semanas.
Cabe destacar que ya estado en quirófano 4 veces en mi vida, la primera por una operación de una hernia y las otras tres por las cesáreas para que nacieron mis hijos, por lo cual no debería sentir mucho temor de estar allí, podría decirse que ya es algo a lo que ya debería estar acostumbrada, sin embargo el hecho de haber vivido y experimentado este proceso es lo que más temor me da.
Sé lo que se siente estar en un quirófano frío, que tu cuerpo tiemble y no poder controlarlo, sé lo que se siente estar allí queriendo quizás levantarte de la camilla sin poder hacerlo, querer correr, gritar y no poder hacerlo, sé lo que es estar allí y que te empiece a dar una taquicardia o necesites oxígeno durante la operación y todo esto me llena de mucho temor, en especial porque la operación va hacer en mis ojos.
La decisión que debo tomar no es nada fácil, traerá un beneficio para mí, pero al mismo tiempo corro el peligro de si no cumplo el posoperatorio al pie de la letra, pueda tener graves consecuencias, como incluso poder quedar ciega, también durante la operación corro ese riesgo, pero es muy poco probable de que esto suceda, sin embargo el solo hecho de que me van a tapar por completo mientras me operan y estaré despierta durante toda la operación, es a lo que realmente me llena de mucho temor y no sé si pueda soportar estar allí 30 minutos.
Decir que tengo miedo es algo que no me hace débil y no es algo que sin duda quita la fortaleza que pueda haber en mí, pero reconocer también que efectivamente es algo que me asusta o algo que me tiene preocupada, nerviosa y angustiada, no está mal.
Como dije, no está mal sentir miedo, está mal mal vivir con miedo y es lo que justamente no quiero hacer, he tenido días llenos de pensamientos, de ideas y al mismo tiempo del deseo de querer sentirme segura y en paz ante cualquier decisión que pueda tomar. Realmente mi visión o mi salud visual en este caso, no está nada bien y en algo que necesito hacer, pero al mismo tiempo tengo duda y tengo en especial mucho miedo.
Tengo miedo de que pueda suceder luego de esta operación, en dado caso que decida hacerlo. Si durante el proceso de adaptación no me acostumbro, de que me pueda desesperar al ver borroso mientras me recupero, de que pueda sentir desesperación, de que quizás no me adapte a los cambios que pueda traer esta operación o que sean muy largo este proceso para mí. Y definitivamente como ya dije lo que más temor me da, es estar allí en ese quirófano.
Sé que aquí no voy a hallar la respuesta ante que decisión que debo tomar, sé que es algo personal, que solo puedo confiar en él que nunca me falla, que es Dios y pedirle que sea mi guía y me ayude a saber que debo hacer. Pero quise pasar a sacar todo esto que llevo dentro y recordarte que "me podrás ver reír y bailar, pero eso no significa que por dentro no esté quebrada".