Que bien se siente volver al ruedo, ayer regresé a correr después de mucho tiempo con mi equipo LPG runners, la energía de estar de vuelta es genial, aunque siempre los veía y compartía con ellos porque mi esposo nunca ha dejado de correr y tengo varias amistades ahí, no es lo mismo que sentirte parte de nuevo del equipo.
El regreso fue por lo alto porque el entrenamiento de ayer eran cuestas largas, hacia el club catalán; solo hice 5K o es lo que me marcó el reloj, fueron tres rondas, más la subida desde la Plaza Los Palos Grandes y bajando me detuve cuando el reloj marcó 5K, mi meta eran 3K así que me fue bien. También decidí bajar antes porque mi mamá estaba en la plaza con el bebé y no los quería dejar tanto tiempo solos, aunque ellos se divierten juntos, sé lo agotador que es y en la mañana ya había nadado, así que... Matías se me guindó cuando me vio y me acompañó a estirar, es muy lindo verlo imitar los movimientos de los estiramientos, aunque es más lo que me quiere monear. Cuando el resto del equipo llegó un buen rato después hicieron los estiramientos y Matías y yo nos les unimos.
Este año quiero correr nuevamente la Caracas Rock y debo prepararme para hacerlo y llegar chévere, no corro esta carrera desde la del 2022, la corrí estando embarazada y no sabía, Matías era una semillita en ese momento, así que podría decir que la corrí por dos jaja, me enteré de que estábamos en cinta la semana después de la cerrera, aunque en el retiro de material recuerdo que estaba un stand de sevillana, yo agarré un vaso y cuando me tomé el primer trago le dije a @albertotorre (mi esposo) “yo no debía tomar esto” y lo vi con picardía, él se río y se me quedó viendo con cara como de si inventas jaja, quizás una parte de mí ya sabía que dejaríamos de ser dos… ya teníamos tiempo esperándolo, eso sí, sin estrés, pensábamos que si pasaba sería lindo, pero si no, juntos solos siempre estaríamos bien.