En esta noche mientras desprendo
ligeramente mis suspiros,
caen de mi cara
trozos de agrietados cristales.
Seguidos de un hilo polvoriento,
quiebrándose al tocar el firmamento.
Cristales que pesan en esta apesadumbrada noche.
Libres y pensantes transmudan junto
al humo que desprenden mis ojos.
Y es que son ojos de muerto.
Errante nochero; en el alba
perdidas esperanzas de un tierno vuelo.
Mientras miro a lo lejos,
ya el polvo ha tomado mi cuerpo,
mientras miro a lo lejos,
ya mi cuerpo hundido en la tierra.
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Autor: Gabriel Torrealba.