Al iniciar esta serie de consideraciones comenté que Cuvier, a quien se considera padre de la anatomía comparada, documentó que con solo realizar una inspección del sistema dental de un animal se podía conocer sobre el tipo o naturaleza de alimentos con los que se alimenta.
Vinculando la morfología dental con la dieta
Cuando se trata de anatomía dental comparativa, el alcance abarca, no solo a las especies existentes sino también a las extintas, en estas últimas muchos fósiles se encuentran representados exclusivamente por su dentición, y con base en ello con frecuencia para inferir dietas, los científicos emplean la morfología dental.
En mamíferos, la morfología dental y su función se vinculan de manera estrecha con la dieta. Entre sus dientes existen semejanzas en sus componentes básicos, no obstante muestran diversidad en el tamaño, número y la forma que al parecer se correlaciona fuertemente con la dieta. En la siguiente imagen obsérvese en los cuerpos mandibulares del mangabey gris, humano y cerdo los molares con cúspides redondeadas o aplanadas, en el del gato molares con forma de cuchilla, y en los del conejo y oveja molares aplanados y con crestas.
Crédito: Watson et al. (2018) (Scientific Reports) CC BY 4.0. Imagen modificada en CorelDRAW X8.
Las numerosas adaptaciones nutricionales de los mamíferos son descritas con frecuencia en términos de dentición molar, como por ejemplos, herbívoros con molares selenodontos (o selenodontes) con cúspides curvas que asemejan medias lunas que permiten moler material vegetal, y los de especies insectívoras con sus especializados molares dilambdodontos (o dilambdodontes) asemejando forma de “W” que permiten aplastar exoesqueletos de insectos.
Puede apreciar molares selenodontos pulsando clic aquí (en la figura 2), entre otros tipos de dentición, y molares dilambdodontos aquí (en las figuras 1 y 2).
En razón de lo expuesto, al parecer, la ecología dietética ha dado forma en un contexto evolutivo a la morfología molar, hasta incluso, el que rasgos dentales pudieran haber evolucionado varias veces de manera asociada con la dieta. La forma del diente puede ejercer efectos tanto sobre la ingesta como en la digestibilidad de un alimento consumido por un animal, por lo que presiones selectivas actúan, o digamos, deberían actuar sobre la forma del diente y su función.
Un caso particular en una familia de murciélagos
Dentro de los mamíferos y en términos de ecología dietética, la familia de los murciélagos filostómidos (Phyllostomidae) es la más diversa, y en tal sentido representan una oportunidad para investigar relaciones entre la estructura dental, la dieta, el rendimiento en alimentación e incluso el comportamiento de masticación. Lo anterior lo han expresado 3 investigadoras, quienes realizaron un trabajo en especies de esa familia de murciélagos (Santana et al., 2011) y encontraron que, entre ellos, los que poseen mayor complejidad molar son los frugívoros y dicha complejidad se relaciona con la mordida y el triturar o aplastar pulpas de frutas. Por otro lado en molares de omnívoros e insectívoros hallaron menor complejidad, y se relaciona con crestas especializadas que presentan y les permite “cizallar” exoesqueletos de insectos, y a su vez, aumentos en la complejidad de sus dientes derivó en mayor rendimiento en ruptura de las presas (partículas o piezas de exoesqueletos más pequeñas); no obstante, el comportamiento al masticar desempeñó un importante rol funcional.
Cuando se alude a que los frugívoros mostraron poseer mayor complejidad molar, las investigadoras se refieren a que el material vegetal requiere más procesamiento mecánico que los insectos debido a que las frutas consumidas por los murciélagos contienen, además de pulpa, material fibroso y semillas. En tal sentido, una de las hipótesis era la predicción de que la complejidad molar aumentaría de especies insectívoras a omnívoras y frugívoras.
Entre las especies estudiadas en el trabajo me permito mostrar la siguiente imagen compuesta que incluye a un murciélago frugívoro (Sturnira lilium), omnívoro (Phyllostomus hastatus) e insectívoro (Lophostoma silvicolum).
Créditos: Naturalis Biodiversity Center (Naturalis Biodiversity Center/Wikimedia Commons) CC0 1.0; Naturalis Biodiversity Center (Naturalis Biodiversity Center/Wikimedia Commons) CC0 1.0; Kai Medina [Mk170101] (Wikimedia Commons) CC BY-SA 4.0; Naturalis Biodiversity Center (Naturalis Biodiversity Center/Wikimedia Commons) CC0 1.0; Naturalis Biodiversity Center (Naturalis Biodiversity Center/Wikimedia Commons) CC0 1.0; Karin Schneeberger [Felineora] (Wikimedia Commons) CC BY 3.0; Naturalis Biodiversity Center (Naturalis Biodiversity Center/Wikimedia Commons) CC0 1.0; Naturalis Biodiversity Center (Naturalis Biodiversity Center/Wikimedia Commons) CC0 1.0; Desmodus (Wikimedia Commons) CC BY-SA 3.0. Imágenes modificadas en CorelDRAW X8 (las originales fueron segmentadas para crear la compuesta que se presenta).
Orientando hacia otras especies
De manera contrastante, durante millones de años la forma básica de la dentición en humanos se ha mantenido estable, pero no el tamaño del diente porque ha variado. Experimentos de cocción han sugerido que la misma ejerce influencia en las propiedades de los alimentos, y con probabilidad, en consecuencia, en las dimensiones o tamaños de los dientes. Por otro lado, parece haber claridad en que las capacidades de las herramientas para triturar alimentos superan de manera amplia la cocción (en efecto morfológico). El estrecho agrupamiento de los dientes resultante de la diferencia entre ambos efectos es una forma, al parecer razonable, que explica en humanos modernos el estrecho agrupamiento dental.
En un mamífero hay 3 clases de dientes, los incisivos, los caninos y los poscaninos. Como dientes anteriores con frecuencia se denominan a los incisivos y caninos, y como dientes posteriores a los que están detrás del canino. En mamíferos la mandíbula puede moverse de lado a lado y también hacia adelante y hacia atrás; en la mayoría son más pronunciados los movimientos de lado a lado. En ungulados como el caballo esto aplica en mayor medida mientras que apenas existe en carnívoros; no pueden mover de un lado a otro su mandíbula, básicamente hacia arriba y hacia abajo.
Créditos: rihaij (Pixabay) dominio público; Lilla Frerichs (Public Domain Pictures) CC0 1.0.
Las investigaciones sobre el tamaño de los dientes y su relación con la dieta principalmente se han centrado en el uso de los dientes incisivos en la ingestión, y el de los dientes molares en la masticación. En la próxima entrada haré énfasis en la anatomía comparada de dientes incisivos y caninos.
Si gusta puede leer la entrada anterior; referida a generalidades sobre la anatomía comparada.
Referencias Bibliográficas
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