VERSION EN ESPA脩OL.
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馃檹Hoy salgo a la calle y, mirando el comportamiento de las personas, de veras que, de cierta manera, me sorprendi贸, porque me di cuenta de que d铆as como hoy se podr铆an considerar "d铆as normales".
馃檹Por ejemplo, not茅 que la gente estaba reunida en peque帽os grupos diseminados por toda la geograf铆a del entorno urbano, tanto en las aceras, los mercados como en los bancos. De cierta manera, eso viene siendo normal. Pero me percat茅 de que las conversaciones eran animadas y los interlocutores realizaban acciones y gestos t铆picos de intercambios donde las partes se conectan.
馃檹隆Qu茅 sucedi贸 hoy, y que s茅 que ha pasado otras veces en que no he observado el fen贸meno!
馃檹De pronto, me vino la idea de que hoy es un d铆a normal, o era un d铆a normal en otros tiempos, pero para la mayor铆a es anormal (no en un estado ps铆quico), pues se vive la carencia del fluido el茅ctrico y eso lleva a que pronto se quiebre toda la rutina de otra cuesti贸n que, producto del desarrollo tecnol贸gico, se tiene como "normal".
隆Ahh, qu茅 bonito! me dije.
馃檹Pero tambi茅n se me ocurri贸 que realmente hoy es un d铆a terrenal. Un d铆a en que el apag贸n energ茅tico y, por consiguiente, la desconexi贸n del internet ponen en reposo forzoso a nuestros tel茅fonos celulares y nos conectan con la otra realidad, la que hemos apartado a un lado por la conectoman铆a que nos ha atado incre铆blemente al hiperespacio de la red de redes, donde hemos quedado atrapados como en un moderno laberinto del que el hilo de Ariadna que nos posibilita salir de vez en cuando es la ca铆da accidental o programada de las "conexiones".
馃檹Hoy not茅 que las personas en esos peque帽os grupos de conversadores hacen los toques naturales en los humanos a sus interlocutores como costumbre de llamar m谩s la atenci贸n sobre lo que expresan y que gesticulaban con los brazos abiertos, con la espontaneidad de quien tiene las manos libres. El desarrollo esclaviza y aleja de lo natural; por ejemplo, cuando fue inventada la primera forma de calzado, el hombre comenz贸 a separarse de la naturaleza. Cuando domestic贸 y tom贸 a un animal como medio de transporte, comenz贸 a alterar el ritmo apacible del tiempo.
馃檹Pero creo que nada ha separado tanto al humano del otro en el plano f铆sico como la telefon铆a m贸vil, asociada al paradigma de nueva era, a Internet.
馃檹No hay que hacer estudios sociol贸gicos para demostrar que, gracias a Internet, se verifica aquel dicho popular de que: cuanto m谩s cerca, m谩s lejos, y cuanto m谩s lejos, m谩s cerca. A veces estamos m谩s cerca de alguien que est谩 a grandes distancias que de quien tenemos apenas a unos cent铆metros de nosotros.
馃檹En d铆as como hoy, en que el desarrollo se quiebra con solo accionar un bot贸n o una palanca, el hombre hace un viaje de retorno a su estado primitivo porque se queda sin lo que lo conecta a la fuente artificial. As铆 como tambi茅n, hace tiempo perdi贸 lo que lo conecta a la fuente originaria, o se la fueron eliminando, creando fuentes intermediarias
.
馃檹Y no vengo aqu铆 a criticar o poner en tela de juicio ese espacio virtual creado por el hombre, y que, como toda creaci贸n, tiene de todo; ni es bueno ni malo. Solo es. Lo dem谩s depende del uso que le d茅 cada cual. Solo hago un comentario sobre la percepci贸n de algo que me admir贸 y me origin贸 este comentario.
馃檹La conectoman铆a tiene un efecto instant谩neo sobre cosas que el desarrollo tecnol贸gico dej贸 atr谩s en el mundo de las tradiciones. He visto tambi茅n, en noches de apagones energ茅ticos, a los ni帽os volver a algunos juegos tradicionales que no necesitan nada m谩s all谩 de ellos mismos para divertirse.
馃檹Vecinos conversan animadamente desde portales y balcones. Otros, entre los que me incluyo, se reencuentran con la noche y las estrellas, o con alg煤n cuarto de los cuatro que hasta ahora tiene la Luna. Todo, m谩s all谩 de inconformidades y altas cuotas de estr茅s por el caos y las vicisitudes que se crean por la dependencia de ese desarrollo que tanto confort nos brinda, hasta que algo lo frena o lo paraliza, vuelve a su estado primitivo. Hasta que, en fracciones de segundos, el interruptor o la palanca desmantela, con el m铆nimo esfuerzo, la casa de campa帽a de las alternativas tradicionales.
馃檹Basta solo un "隆lleg贸!" y el primer instinto es apurarnos en pos del m贸vil, comprobar si "baj贸" la conexi贸n, y no importa la hora del d铆a o de la noche; abandonamos el estado terrenal transitorio para internarnos en el ciberespacio, que es donde transcurre la mayor parte de nuestras vidas modernas, o por lo menos de lo que mayor porcentaje estamos pendientes por diferentes razones.
Cada cual. tiene la suya. .
馃檹La conectoman铆a ha creado, por un lado, el efecto robot en un raro h铆brido entre robot y "Sonvi" en las calles, hogares, transporte y espacios p煤blicos, y, por otro lado, la impresi贸n de que estamos en la calle comiendo tabletas de man铆 o paleticas de helado mientras hablamos, caminando o estacionados.
馃檹La buena noticia es que ahora aqu铆 en Cuba tenemos garantizados bastantes "d铆as terrenales" con la megacrisis energ茅tica por la que est谩 atravesando el pa铆s, as铆 que tenemos bastante tiempo para darnos vueltas a los inicios o para reconectar con nuestras tradiciones y esencias espirituales, aunque ya muchos est谩n saturados de esos apacibles d铆as y a帽oran el caos del desarrollo.
馃檹Gracias por la compa帽铆a.
馃檹Texto original de mi autor铆a.
Todos los derechos reservados. 漏@davidsantafe.
ENGLISCH VERSI脫N
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Hoy salgo a la calle y, mirando el comportamiento de las personas, de veras que, de cierta manera, me sorprend铆, porque me di cuenta de que d铆as como hoy se podr铆an considerar "d铆as normales".
Por ejemplo, not茅 que la gente estaba reunida en peque帽os grupos diseminados por toda la geograf铆a del entorno urbano, tanto en las aceras, los mercados como en los bancos. De cierta manera, eso viene siendo normal. Pero me percat茅 de que las conversaciones eran animadas y los interlocutores realizaban acciones y gestos t铆picos de intercambios donde las partes se conectan.
隆Qu茅 sucedi贸 hoy, y qu茅 s茅 que ha pasado otras veces en que no he observado el fen贸meno!
De pronto, me vino la idea de que hoy es un d铆a normal, o era un d铆a normal en otros tiempos, pero para la mayor铆a es anormal (no en un estado ps铆quico), pues se vive la carencia del fluido el茅ctrico y eso lleva a que pronto se quiete toda la rutina de otra cuesti贸n que, producto del desarrollo tecnol贸gico, se tiene como "normal".
隆Ahh, qu茅 bonito! me dije.
Pero tambi茅n se me ocurri贸 que realmente hoy es un d铆a terrenal. Un d铆a en que el apag贸n energ茅tico y, por consiguiente, la desconexi贸n de internet ponen en reposo forzoso a nuestros tel茅fonos celulares y nos conectan con la otra realidad, la que hemos apartado a un lado por la conectoman铆a que nos ha atado incre铆blemente al hiperespacio de la red de redes, donde hemos quedado atrapados como en un moderno laberinto del que el hilo de Ariadna que nos posibilita salir de vez en cuando es la ca铆da accidental o programada de las "conexiones".
Hoy not茅 que las personas en peque帽os esos grupos de conversadores hacen los toques naturales en los humanos a sus interlocutores como costumbre de llamar m谩s la atenci贸n sobre lo que expresan y que gesticulaban con los brazos abiertos, con la espontaneidad de quien tiene las manos libres. El desarrollo esclaviza y aleja de lo natural; por ejemplo, cuando fue inventada la primera forma de calzado, el hombre comenz贸 a separarse de la naturaleza. Cuando domestic贸 y tom贸 un animal como medio de transporte, comenz贸 a alterar el ritmo apacible del tiempo.
Pero creo que nada ha separado tanto al humano del otro en el plano f铆sico como la telefon铆a m贸vil, asociado al paradigma de nueva era, a Internet.
No hay que hacer estudios sociol贸gicos para demostrar que, gracias a Internet, se verifica aquel dicho popular de que: cuanto m谩s cerca, m谩s lejos, y cuanto m谩s lejos, m谩s cerca. A veces estamos m谩s cerca de alguien que est谩 a grandes distancias que de quien tenemos apenas a unos cent铆metros de nosotros.
En d铆as como hoy, en que el desarrollo se quiebra con solo accionar un bot贸n o una palanca, el hombre hace un viaje de retorno a su estado primitivo porque se queda sin lo que lo conecta a la fuente artificial. As铆 como tambi茅n, hace tiempo perdido lo que lo conecta a la fuente originaria, o se la fueron eliminando, creando fuentes intermediarias.
Y no vengo aqu铆 a criticar o poner en tela de juicio ese espacio virtual creado por el hombre, y que, como toda creaci贸n, tiene de todo; ni es bueno ni malo. Solo es. Lo dem谩s depende del uso que le d茅 cada cual. Solo hago un comentario sobre la percepci贸n de algo que me admir贸 y me origin贸 este comentario.
La conectoman铆a tiene un efecto instant谩neo sobre cosas que el desarrollo tecnol贸gico dej贸 atr谩s en el mundo de las tradiciones. He visto tambi茅n, en noches de apagones energ茅ticos, a los ni帽os volver a algunos juegos tradicionales que no necesitan nada m谩s all谩 de ellos mismos para divertirse.
Vecinos conversan animadamente desde portales y balcones. Otros, entre los que me incluyen, se reencuentran con la noche y las estrellas, o con alg煤n cuarto de los cuatro que hasta ahora tiene la Luna. Todo, m谩s all谩 de inconformidades y altas cuotas de estr茅s por el caos y las vicisitudes que se crean por la dependencia de ese desarrollo que tanto confort nos brinda, hasta que algo lo frena o lo paraliza, vuelve a su estado primitivo. Hasta que, en fracciones de segundos, el interruptor o la palanca desmantela, con el m铆nimo esfuerzo, la casa de campa帽a de las alternativas tradicionales.
Basta solo un "隆lleg贸!" y el primer instinto es apurarnos en pos del m贸vil, comprobar si "baj贸" la conexi贸n, y no importa la hora del d铆a o de la noche; abandonamos el estado terrestre transitorio para internarnos en el ciberespacio, que es donde transcurre la mayor parte de nuestras vidas modernas, o por lo menos de lo que mayor porcentaje estamos pendientes por diferentes razones.
Cada cual. tiene la suya. .
La conectoman铆a ha creado, por un lado, el efecto robot en un raro h铆brido entre robot y "Sonvi" en las calles, hogares, transporte y espacios p煤blicos, y, por otro lado, la impresi贸n de que estamos en la calle comiendo tabletas de man铆 o paleticas de helado mientras hablamos, caminando o estacionados.
La buena noticia es que ahora aqu铆 en Cuba tenemos garantizados bastantes "d铆as terrenales" con la megacrisis energ茅tica por la que est谩 atravesando el pa铆s, as铆 que tenemos bastante tiempo para darnos vueltas a los inicios o para reconectar con nuestras tradiciones y esencias espirituales, aunque ya muchos est谩n saturados de esos apacibles d铆as y a帽oran el caos del desarrollo.
Gracias por la compa帽铆a.
Texto original de mi autor铆a.
Todos los derechos reservados. 漏@davidsantafe.
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