La araña que muestro a continuación, en fotografías y un video, la encontré en una montaña del Parque Municipal “Casupo” (Valencia, Carabobo, Venezuela). Es de la familia Corinnidae, subfamilia Corinninae y del género Corinna. El género Corinna tiene, a la fecha, 85 especies aceptadas según la base de datos del Sistema Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF); no obstante, en la red social (iNaturalist) aparecen 78 especies.
Es de hacer notar, que las especies neotropicales del género Corinna, están divididas en 4 grupos: el grupo: rubripes, que incluye a las especies Corinna rubripes, Corinna nitens, Corinna mourai, el grupo kochi, que incluye a las especies Corinna kochi, Corinna ducke, el grupo aenea, que incluye a las especies Corinna aenea, Corinna recurva, y el grupo capito, que incluye a las especies Corinna capito, Corinna colombo. Inicialmente comentaré sobre la morfología en estos grupos y luego sobre la historia natural de algunas especies.
La longitud total de arañas machos y hembras del género Corinna oscila entre 2,65 y 17,6 milímetros. El caparazón o placa dorsal, endurecida y de una sola pieza, que cubre la parte superior del prosoma (cefalotórax), es suboval, ligeramente más largo que ancho en los grupos rubripes y capito, y más alargado en los grupos kochi y aenea; prácticamente glabro (sin pelos), con pocas setas o cerdas erectas restringidas a la región cefálica o parte anterior (delantera) del prosoma, generalmente con granulaciones finas, excepto en algunas especies de los grupos kochi y aenea, con granulaciones gruesas. La región cefálica está bien definida, con estrechamiento ligeramente pronunciado, con lados sinuosos, redondeados y proyectados; el margen anterior es truncado, el tubérculo interocular es muy visible, especialmente en los grupos kochi y aenea.
La fila de ojos anterior es procurvada. La fila de ojos posterior es procurvada en los grupos rubripes y capito, subrecta o procurvada en el grupo kochi, y subrecta o recurvada en el grupo aenea. El cuadrángulo de ojos medianos es subcuadrado, con una anchura anterior ligeramente mayor que la posterior, generalmente un poco más largo que ancho, excepto en el grupo capito, donde es tan largo como ancho; el montículo o tubérculo ocular lateral es muy visible y está ausente en el grupo aenea. Los ojos medianos son circulares, los ojos laterales subovalados y los ojos medianos anteriores son más grandes que los otros, excepto en el grupo aenea, con ojos de tamaño subigual. El clípeo es bajo con una altura máxima de un diámetro y medio de los ojos medianos anteriores.
El chilum, o placa endurecida de cutícula (esclerito) localizada en la región anterior del cefalotórax (prosoma), puede presentar escaso pelo o ser glabro, es entero y liso en los grupos rubripes, capito y en Corinna aenea; entero y bituberculado en Corinna ducke y en Corinna recurva; dividido y liso en Corinna kochi. Los quelíceros son voluminosos, aproximadamente la mitad de la longitud del caparazón y son fuertemente geniculados, excepto en especies del grupo kochi; la superficie frontal es granulada; en Corinna ducke la superficie retrolateral muestra un grupo de pelos serrados proximales con inserciones modificadas en una serie liriforme; las estrías retrolaterales generalmente están presentes, pueden no ser muy visibles o estar ausentes en Corinna ducke. El esternón es más largo que ancho, con pocos pelos insertados en tubérculos, y el borde es distinto, principalmente en el tercio anterior, los márgenes anteriores laterales están proyectados, excepto en Corinna recurva; las excavaciones esternales están ausentes.
La región torácica o parte posterior (trasera) y más ancha del prosoma, presenta generalmente una depresión abrupta; el surco torácico es corto, más corto que la longitud del cuadrángulo ocular medio, generalmente profundo, excepto en especies de los grupos kochi y aenea; la invaginación media del margen posterior generalmente está presente.
Las patas son largas, generalmente robustas, delgadas en algunas especies de los grupos kochi y aenea; con pocos pelos simples dispersos; la longitud de la pata I es subigual a la pata IV (longitud relativa 1423 o 4123, variable en todos los grupos); la coxa I tiene pocos pelos insertados en tubérculos y los pelos de las otras coxas poseen inserciones no tuberculadas; la tibia I presenta de 3 a 6 pares de espinas ventrales; el metatarso I tiene 2 pares de espinas ventrales; las escópulas, o mechones de pelos microscópicos especializados (sedas) ubicados en la parte inferior de las patas (específicamente en los tarsos y metatarsos) son densos en los grupos rubripes y capito, dispersos en el grupo kochi y ausentes en el grupo aenea; las escópulas, cuando están presentes, se encuentran en todos los tarsos y en los tercios anterior y medio de los metatarsos I y II; los metatarsos III y IV poseen un denso mechón de setas ventrodistales en los grupos rubripes y capito, poco visibles en los grupos kochi y aenea. Las garras tarsales tienen de 10 a 13 dientes cortos.
El abdomen es escasamente peludo, con pelos largos, simples y dispersos, y pelos plumosos poco visibles; en Corinna ducke, los pelos son plumosos con ramificación angular; el escudo dorsal en los machos generalmente es cuadrangular y está restringido a la mitad anterior del abdomen excepto en Corinna ducke y Corinna recurva, cubriendo la mayor parte del abdomen dorsal; en las hembras puede estar ausente o representado por una marca circular anterior; el escudo ventral subcuadrangular está presente solo en los machos de Corinna ducke y Corinna recurva.
La información sobre la historia natural es escasa. Las arañas del género Corinna, como otras de la familia Corinnidae, habitan desde la hojarasca hasta el estrato medio de los bosques, donde se les puede encontrar frecuentemente en los troncos de los árboles al acecho de sus presas. Suelen tener una coloración críptica, con tonalidades que van del marrón al negro, y se camuflan fácilmente entre troncos en descomposición y vegetación seca. Observaciones han revelado que algunas especies de arañas del género Corinna son cazadoras aéreas o terrestres. A las especies Corinna nitens y Corinna mourai se les puede encontrar en pequeñas aberturas en troncos de árboles vivos. En las especies del género Corinna que practican la emboscada perforando troncos, la mayoría presentan supuestas adaptaciones morfológicas para excavar en superficies duras, como quelíceros fuertes y geniculados (presentan curvatura) y una región cefálica muy agrandada.
Individuos de las especies Corinna demersa y Corinna aechmea han sido recolectadas en plantas conocidas como bromelias, y se presume que este tipo de planta tiene una arquitectura que le permite crear un microhábitat que proporciona a la especie un área de para buscar alimento, protección contra depredadores y zonas de cría. A la especie Corinna aechmea se le ha recolectado en bromelias de la especie Aechmea distichantha en paredes de roca arenisca y a la especie Corinna demersa en bromelias de la especie Quesnelia arvensis, en cuyo caso se ha registrado que esta especie es capaz de sumergirse en el reservorio de la planta. Ambas especies presentan una alta densidad de pelos plumosos en el abdomen, lo que podría ayudar a mantener una burbuja de aire entre el abdomen y las patas IV, algo similar a lo observado con la especie de araña Argyroneta aquatica, que es una especie que vive sumergida en el agua. Sin embargo, la araña Corinna demersa presenta visiblemente una cantidad significativa de estos pelos en comparación con Corinna aechmea, lo que le permite sumergirse en las fitotelmas (cuerpos de agua acumulados en ciertas cavidades) de las bromelias, probablemente para escapar de sus depredadores. Entre otras características morfológicas, la presencia de estos pelos en alta densidad en el abdomen de Corinna demersa es compartida con la especie Corinna maracas, lo que indica que esta especie posiblemente también habita en bromelias.
La preferencia del género Corinna por las bromelias se debe a los beneficios que estas plantas proporcionan, ya conocidos para otras arañas que habitan en ellas. Por ejemplo, debido a que albergan una gran diversidad de organismos (como la fase larvaria acuática de muchos grupos de insectos), las bromelias pueden ser zonas de búsqueda de alimento con una gran disponibilidad de presas para un depredador generalista. Las axilas de las hojas de las bromelias forman un compartimento único, protegido y que retiene agua, que las arañas utilizan como lugar ideal para construir su refugio y protegerse de los depredadores y la desecación. Esta utilidad es tan notable que algunas arañas que habitan en bromelias desarrollan el comportamiento de sumergirse en el agua contenida en las fitotelmas cuando se enfrentan al riesgo de depredación. En el caso del género Corinna, este comportamiento, además de servir como estrategia de escape, también se utiliza para capturar presas acuáticas. El uso de bromelias por parte de las arañas, incluido el género Corinna, como sitios de reproducción y lugares para reclutar crías para la población también puede estar relacionado con el carácter protector del hábitat de las bromelias.
Otro factor que refuerza aún más la idea de la especialización del género Corinna en el uso de bromelias, es el uso de un refugio formado por una telaraña característica, aparentemente adaptada a los fitotelmas. La similitud arquitectónica entre las telas de individuos inmaduros y adultos, especialmente de los inmaduros que nunca han estado en contacto con bromelias, sugiere que se trata de un comportamiento innato que favorece la ocupación de estas plantas.