Ella decía que yo no sabia besar
Y puede que fuera verdad
La besaba con el hambre de quien no ha besado nunca
Con el hambre que me dejaba aquel viaje de sesenta kilometros
Solo por el hambre de sus labios.
Fundir mis papilas en tu paladar
mancharme la comisura del deseo
con tu labial
Ubicar mis también hambrientas manos
donde no incomoden y sean placenteras
Respirar al compás de tus impulsos.
Tal vez, tuviera razón, yo intentaba comerla a destiempo
Buscarla con unas manos inapropiada
O fui ese quien abre los ojos antes de tiempo
para ver a un ángel en frenesí
Tiendria razón, besar no están fácil,
hay que pensar en demasiadas cosas
Y yo, solo pensaba en ella.
Imagen tomada de:
https://www.instagram.com/moko__to__moko?igsh=MzRlODBiNWFlZA==