Bueno, aquí estoy. Me llamo Dani y este es mi segundo día en la nieve. Ayer fue un desastre épico; pasé más tiempo de espaldas que de pie. Hoy, sin embargo, el cielo se ha aliado conmigo: un azul tan puro que parece pintado, sin nubes, solo sol. Me puse mi equipo de batalla: mi chaqueta azul nexxt, mi pasamontañas gris y esas antiparras oscuras que me hacen parecer un moscardón gigante. Llevaba mis guantes rojos, esos que tanto me costó abrochar.
Subí la primera colina y, al llegar arriba, el corazón se me salió por la boca. No por el cansancio, sino por lo que vi. El mundo era pura luz. La nieve, esa cosa fría que ayer me hizo papilla, brillaba como si estuvieran encendidas millones de bombillas. Era como estar en el cielo.
Intenté esquiar. Fallé. Me caí. Y entonces, en lugar de enojarme, decidí acostarme en la nieve. Me puse de espaldas, sintiendo el frío crujir bajo mi equipo. Desde mi punto de vista, el cielo parecía un océano al revés y el suelo, nubes blancas. Mis botas nexxt quedaron suspendidas en el aire. Mis manos con guantes rojos se alzaron, intentando tocar ese color que solo había visto en sueños.
Fue en ese momento cuando sentí una conexión extraña, algo más profundo que el frío o el dolor. Sentía mi respiración resonar dentro de mi pasamontañas, un sonido rítmico. Y en mis antiparras oscuras, en ese reflejo nítido de la montaña, vi reflejada mi propia felicidad. No era solo la vista; era la sensación de estar allí, de ser parte de ese paisaje. Mi cuerpo estaba en la nieve, pero mi mente estaba volando.
Me quedé allí unos minutos, asombrado, hasta que mi instructor me gritó desde abajo. Me reí, me sacudí la nieve y, por primera vez, me puse de pie sin ayuda. Hoy, aunque me caí un montón de veces más, no me importó. Hoy, la nieve no era mi enemiga, era mi escenario. Y yo, aunque torpe, era el protagonista. He aprendido que la belleza no está solo en la cima, sino también en el suelo helado.
Hoy, la nieve me ha ganado el corazón, no solo la espalda. Mañana será otro día, pero hoy, hoy he sido parte de algo mágico.
Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.