Muchos se rieron y pensaron que la cocina para mi era un juego,
me criticaron y hasta me ofendieron,
que el que estudia el arte culinario no progresa y se queda en cero.
No quise ser un abogado y mucho menos bombero,
lo mío es el cuchillo, bregar con estilo y que el comensal diga "¡vaya, ese negro si cocina fino!"
Sashimi, cerdo y hasta pechuga a la parmesana,
para que sepan que soy de Venezuela y te cocino hasta una carne asada.
Mira, yo no le temo a nada. El que está dispuesto a aprender siempre, tiene la vida ganada.
Menos rumba, negro, y más cocinadera,
porque aquí un suelo mínimo no alcanza ni para las arepas.
Ya ando en mi vuelta, haciendo que la gente lo repita y no se quiera parar de la mesa.
Gracias a Dios y a la familia por la oportunidad.
Mi película acaba de empezar y no descansaré hasta el éxito y el cielo poder tocar.
No me vayas a olvidar y muchas gracias por leerme,
a personas como tu siempre les deseo suerte.