El mundo que soñamos, está en manos de nuestros hijos y ellos, en las nuestras.
Por eso es fundamental educar a los niños de hoy para que sean hombres y mujeres de bien y tengan la capacidad de construir un futuro mejor, que seguramente se llevará varias generaciones, pero cada una de ellas impulsará un cambio y la dirección de ese cambio, estará en sus manos, como ahora está en nosotros.
Parece obvio decir que es importante inculcarles valores, pero les cuento que de la generación de mis padres a la de ahora, puedo notar una amplia diferencia y no en positivo. No quiere decir que no existan en este momento personas respetuosas, amables, educadas, solidarias... Lo que quiere decir, es que la fuerza dominante, que es la más visible en los hechos, la representan el tipo de individuos egoístas, ambiciosos y con poco sentido de humanidad; basta con echar un vistazo a los acontecimientos actuales del mundo para evidenciarlo.
Si queremos una sociedad diferente, tenemos que cambiar la manera como se han estado haciendo las cosas, porque resulta que siempre exigimos lo que no damos. Pienso que, por ejemplo, los malos gobiernos son una muestra de los ciudadanos de cada país, al menos en un sistema democrático. Cuando ocurre que cada uno es peor que el anterior, es porque quienes ocupan posiciones de poder, son también son parte de la población, sólo que queda en evidencia su estructura de valores y su integridad. Entran a un sistema sesgado y en lugar de enderezarlo, terminan cediendo y encontrando la forma de beneficiarse de él, sin mucho esfuerzo además. No por nada hay una frase muy popular por estos lados que dice: “ponme donde haya”.
Entonces vemos a las personas, en todos lados, exigiendo un buen gobierno, pero ellas mismas no cumplen las mínimas normas de convivencia: irrespetan las filas, inflan los precios, se comen la luz roja del semáforo, no le dan paso a los peatones, no pagan sus deberes a tiempo, son agresivas, se roban los insumos en hospitales o donde tienen la oportunidad, entre tantas otras cosas cotidianas que podría mencionar. Si alguien puede faltar a un gran número de normas a pequeña escala, no puedo imaginar si lo ponen “donde haya”.
No podemos cambiar el mundo de un pincelazo, pero sí podemos cambiar como individuos y que con el tiempo ese cambio se vea reflejado en la sociedad. Nuestros niños copian lo que hacemos, no lo que decimos, así que empecemos por educarlos con nuestro ejemplo. Ellos son una esponja, absorben todo lo que ven en su entorno, procuremos que sea el más apropiado. Me parece una responsabilidad tan grande tener en nuestras manos el futuro de un niño y a la larga del planeta, no es cualquier cosa, lo más glorioso que podemos hacer, es que ellos sean buenas personas, capaces de soportar las tempestades que les toque enfrentar.
El amor es muy importante en este proceso, los niños necesitan sentirse amados, respetados, valorados, su autoestima le ayudará a mantenerse firme ante sus convicciones y valores.
Las mejores herramientas para que sus vidas sean felices y productivas, las aprenden en el hogar, por eso debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos delante de ellos y cómo los tratamos.
Ellos son tan inocentes, son como un lienzo en blanco que va pintándose con colores propios y con que encuentra a su alcance, procuremos que usen los más hermosos, para que el resultado sea deslumbrante. Ellos no tienen que ser como nosotros, ellos muchos mejores que eso.
Sueña todo lo que quieras, haz todo lo que te atrevas, llega tan lejos como puedas
Me siento feliz y agradecida de tener este espacio en el que compartir Mis letras.
Gracias a todos los que lo hacen posible y a ustedes que dedican tiempo a leerme.
Las fotografías mostradas son de mi propiedad
Ediciones con la aplicación PhotoCollage
Emojis hechos con Bitmoji
El separador usado lo elaboré en PowerPoint a partir del marco de las fotografías