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M I FLOR 🌹•XIII○Capítulo Trece
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¡Buen día, bellas flores de la comunidad!
Antes de leer este capítulo, recuerda leer los demás para mayor entendimiento(Mi Flor)de esta maravillosa historia.
Una noche en vela viví. Pasé toda la noche, recordando nuestros últimos momentos juntos, viendo los vídeos que habíamos grabado, las fotografías inesperadas que le tomé y pensé muchísimo, más de lo que quería.
Ese día nos despedimos con el deseo de volver a vernos, esperando una nueva mañana para cruzar unos segundos su mirada con la mía, para poder experimentar esas mariposas en el estómago, para sentirme como un personaje cliché.
Ese día nos fuimos, para cerrar una etapa, una puerta para abrir otra. Creo inevitablemente en el destino, en las casualidades y en las ocasiones inesperadas, en el encuentro de dos personas por una razón, una que en ocasiones es imposible de responder.
Por días pensé en tus ojos negros llenos de intensidad, misterio y aventura, en tu nariz fuera de lo común, en tus labios delgados y pequeños, en tu rostro, en la perfección de tus facciones, en tu manera de caminar, en tu enigmática personalidad.
Llegué a mi hogar no para descansar, sino para pensar infinitamente en Maximiliano D´Angelo.
En sí, no era lo que quería, pero todo ocurre por algo. El timbre y mi celular empezaron a sonar repetidas veces, insistentemente, abrí lejos de mis esperanzas, apareció ante mí Hailey.
-¡Vas a salir de esa cama, ya mismo!-Ordenó. Me sacó de mi estado, me metió en la ducha con agua fría. Me hizo caer en cuenta de mi realidad, estaba llorando por lo que había hecho.
Decidí irme a ese viaje más que todo para darme cuenta de si mi relación con Maximiliano para mí era verdaderamente real y… lo que hice fue aislarme.
-Si no quieres hablar, está bien… Llora, pero recuerda ¡No llores por razones absurdas!-Instó.
Me duché a solas, me despejé y relajé. Me vestí con un conjunto cómodo rosa pastel y desayuné una comida que trajo Hailey. Tras desayunar, vimos una película comiendo palomitas.
Hailey era una excelente amiga, era mi cómplice y jamás me había juzgado e incluso no me presionaba en cuanto a contarle mis problemas.
-¿Sabes que me fui de viaje, verdad?-Pronuncié con vergüenza. Detuvo la película, depositó su atención en mí y asintió. –Primeramente me fui de viaje por negocios, pero… otra razón de mi viaje fue aislarme de Maximiliano.-Solté sin pausas, ni reparos.
-¿Separarte de Maximiliano, de verdad?-Interrogó confundida.
-No sé con certeza si lo que siento es real…-Manifesté.
-¡No me digas!-Gritó y se cerró la boca mientras se carcajeaba.
En ese momento sonó el timbre repetidas veces y Hailey se levantó descalza del mueble, corrió a la puerta y abrió exhausta.
-¡Esto es para ti, señorita D´Angelo!-Vociferó a todo pulmón, desbordándose de felicidad. Quedé estupefacta al verla entrar con un ramo grandísimo de margaritas, junto a una nota romántica.
-Dice: Para la futura señorita D´Angelo, la mujer más radiante del universo. Si amarte fuese un delito, estaría condenado a muchos años de prisión.-Expresó-
Ese detalle fue demasiado tierno y la nota me tenía la piel de gallina.
Dos minutos más tarde recibí un mensaje de Maximiliano.
-¿Estás segura que no lo amas?-Inquirió Hailey,
-Hay días que me invade la inseguridad y dudas. ¿Sabes? Jamás me había sentido así con nadie y me resulta sumamente raro. –Describí.
-Niña, tú estás enamoradita.-Confesó. -¡No cabe duda que ese hombre también lo está de ti!-Expresó Hailey sosteniendo la nota del detalle que me envió Maximiliano.
-No hay nada que pueda separarte cuando amas a alguien. Sin ir muy lejos a encontrar eso, mi relación con Christian no fue fácil, mis suegros no me aceptaron, se negaron a asistir a su boda, su mayor ilusión fue una intención de opacar su felicidad, pero no, él me miró ese día especial, de manera distinta. El tiempo nos hizo darnos cuenta de la clave para mantenernos unidos. –Añadió Hailey. Cuando ella exponía palabras para mí, parecía pensar antes de hablar, se veía tranquila, serena, relajada, hablando con tanta paz que te rodeaba de un ambiente espectacular.
Me detuve en la ventana que brindaba una vista espectacular de la ciudad, pensé sobre el poder de las palabras. ¡Es increíble! Ellas tienen una fuerza tal, para bien o para mal, ellas construyen o destruyen. Las palabras son la viva manifestación de nuestro mundo interior.
Escuchamos el timbre nuevamente, me quedé pensando en tantísimas cosas. ¿Quién podría ser? Hailey fue a abrir la puerta.
-¡Buenas noches!-Escuché su voz y mi mundo se revolucionó. -¿Cómo estás?-Añadió con caballerosidad a mi amiga.
-Un placer conocerte, Maximiliano D´Angelo. Soy Hailey, la mejor amiga de Roses. –Se presentó cordialmente. –Por aquí se escucha mucho de ti. –Soltó al aire, Hailey.
¡Dios mío! ¡Que horrible debía lucir! Tendría ojeras, un conjunto espantoso, el cabello revuelto, los ojos rojos y más…
Recordé una cosa que escribí en el pasado. “Mío, te siento tan mío, que en ocasiones no existe momento que no te sienta hundido en mi pecho. No puedo dejar de tenerte en mis pensamientos. Incluso duele tan profundamente porque no quisiera sentir el apego tan fuerte. Simplemente sé que lo que me duele es no tenerte. Pero el amor no es poseer, me quedaré con la certeza del saber que nuestros caminos unidos, son ausentes y no queda más que a veces verte, pero nunca de frente.”
-¿Te han hablado muchas cosas de mí?-Susurró Maximiliano, todavía en la puerta.
-Más cosas buenas que malas. –Expuso.
-¿Está mi escritora favorita?-Curioseó. Me escapé tras esas palabras, al baño a arreglarme un poco.
-Sí, está. Ya me iba, entra y cierra con llave. –Expresó Hailey y se marchó.
Salí del baño en cuanto escuché la puerta de la entrada cerrarse. Él entró en mi hogar, de pronto sentí la temperatura aumentar, algo inesperado en mi interior se gestó, quizá era miedo.
-¡Hola preciosa!-Expresó Maximiliano D´Angelo, tranquilamente. Sus facciones eran tranquilas, no habitaba ningún gesto de miedo. Por el contrario, en mi había un sentimiento de vergüenza. Me sentí mal, le había fallado en cuanto dije que no mentiría y sería sincera.-Moría por verte, cielito lindo. –Susurró. Se acercó a mi sin cavilaciones. Cuando estuvo cerca de mi rostro, lo aparté.
-¡Tenemos que hablar!-Expuse.
Le pedí que nos sentaramos en la alfombra, su rostro cambió de felicidad absoluta a seriedad. Parpadee, inhalé, exhalé y solté mis palabras desde el corazón.
-¿Qué ocurre, cariño?-Expresó
Aclaré mi garganta y rogué decir las palabras correctas.
-¡El viaje fue muy bonito! Pensé mucho y no soy la mujer adecuada para ti. ¡No me siento bien últimamente!–Manifesté.
-¡No lo entiendes, Roses! No se trata de quién es mejor para mí. Además no esperarás que me vaya, no deberías esperar nada, de hecho. Pero voy a estar aquí, porque no solo soy tu pareja, soy tu amigo y estaré el tiempo necesario para dialogar esos fantasmas del pasado que aparecen para una batalla interior, estaré en el día y en la noche. –Expuso.
-Cariño, sé que tienes inseguridades, no eres una mujer perfecta, pero es que… ¡Wow! Si te vieras desde los ojos de los demás, encontrarás tantísimas virtudes que te hacen una maravillosa persona. –Agregó.
-Reconozco que también tengo mis inseguridades, porque soy un ser humano, cielo. –Me abrazó.
-Estoy aquí, Roses. Estaré aquí para verte renacer, para conversar ¿Vale?-Ahí entendí que a veces debemos callar y saber escuchar.
-¡Gracias cielo mío!- Agradecí. No dije nada más. Me arrojé a sus brazos, lo abracé y me correspondió. Duramos en ese abrazo transfiriendo una vibra maravillosa mucho más de lo esperado.
Dialogamos respecto a nuestras inseguridades, contamos anécdotas de nuestra infancia e hicimos un desastre en la cocina, pero nos reímos y liberamos las hormonas del amor.
Tomó mi cara entre sus manos y me susurró con dulzura: -No importa si nuestras vidas están al revés, siempre habrá una solución y nos sentaremos a dialogar, algún dia cocinaremos y no haremos un desastre- Me conmovía.
-¡Así será, amor! –Susurré. Depositó un beso suave en mis labios, luego uno en mi frente.
-¿Habías comido antes de mi llegada?-Curioseó acariciando mis nudillos.
-Sí, comí con Hailey. –Agregué. -¿Me estás cuidando?-Pregunté y sonreí mirándole.
-Te voy a cuidar todo lo que pueda hoy y siempre. –Añadió. Volvió a besar mi frente.
-¿Qué hiciste mientras no estuve por aquí?-Interrogué.
-Estuve trabajando, haciendo nuevos proyectos, cené con mis padres y cuidé de Gala. –Respondió. -¿Recibiste mi pequeño detalle, hoy?-Susurró.
-¡Estuvo precioso!-Exclamé. –Te estás gastando medio sueldo en mí. –Bromee.
-¡No me importa! Soy muy feliz haciendo que tengas esa sonrisa. –Halagó.
-¿Me acompañas a cenar esta noche?-Preguntó, aunque también sonó a petición.
-Sería un gran privilegio, señor D´Angelo.-Expuse
Tomé una bocanada de aire. Caminé a mi habitación, siendo seguida por Maximiliano.
-¿A qué hora vamos a salir?-Fisgonee.
-A las cinco, a un lugar secreto. –Me soltó esas palabras y desapareció de casa.
Le envié un mensaje a Hailey para agradecerle pore star conmigo.
Para: Hailey ¡Gracias por estar hoy! Admiro las palabras que expresaste para mí. Te amo infinitamente.
Minutos más tarde respondió: ◄Hailey. Nena, no tienes que agradecer, simplemente es un placer estar y compartir contigo mi vida.
Sonreí y me sentí lista para arreglarme. Opté por lucir un total outfit de Shein, mezclando con Popa.
Elegí un top de lunares bajo fruncido de sisa fruncido color rosa vieja, una falda a capas fruncido con estampado de lunares y unas menorquinas Rosario sauvage marrón de Popa, una marca de moda española, especializada en calzado, inspirada en la brisa mediterránea. Elegí mi anillo de noviazgo con un collar con un significado entrañable
No me puse maquillaje, solo un labial humectante. Mi cabello lo dejé suelto, llevaba un tratamiento para alisarlo, así que estaba como planchado, pero con más brillo.
Vibró mi móvil anunciando una llamada entrante, Maximiliano al habla.
-¡He llegado por ti, preciosa!-Anunció
-Estoy bajando, cielo. –Respondí. Colgué. Tomé una bolsa de Furla y un abrigo para el frío de EPK. Bajé en el ascensor, llegué rápidamente a la entrada, donde me esperaba Maximiliano, pero no solo, pues estaba acompañado de Gala.
-¡Hola cariño!-Susurré. Besé castamente los labios de Maximiliano, sin importar nuestro alrededor.
-¡Hola tía Ro!-Exclamó interrumpiendo nuestra escena de amor
-¡Hola preciosa! ¿Cómo estás?-Pregunté. Quise hacerla sentir incluida.
-¿Está bien que te diga tía Ro, verdad? El tío me dijo que debía saludarte. –Se sinceró. Los niños nunca mentían.
-Sí, nena. Soy tu tía Ro. –Respondí orgullosa. La miré por el espejo retrovisor.
Maximiliano sonrió todo el camino al lugar desconocido. Fuimos esa noche a McDonald's, siendo la cita más loca de mi vida. Comimos una deliciosa McVegan. Pedimos una cajita feliz para Gala y percibimos su felicidad al abrirla. Ni hablamos, solo comimos y disfrutamos de la ternura de Gala en un diminuto parque.
Fuimos luego a casa de Maximiliano a ver una película. Pensamos que Gala estaría cansada, incluso que se dormiría en el auto, en el trayecto del McDonald´s a la casa, pero no fue así, pues estuvo muy activa cantando Baby Shark. Cuando llegamos caminó y saltó todo lo que pudo. Entramos a casa y se sentó a jugar con una Barbie. Maximiliano fue a preparar la bañera con burbujas para ella, pero representó toda una odisea hacer que se bañara, lloró, pataleó… Hasta que por fin conseguimos meterla en la bañera, donde se divirtió, cantó y disfrutó, inclusive no queriendo salir de allí. Se dejó peinar el cabello, se vistió para mi sorpresa sola de pies a cabeza, porque hasta gorrito se puso. ¡No se durmió!
Se bebió un biberón grandísimo de Nestum que le aportaba todo lo bueno del cereal, además vitaminas, minerales, sin azúcar añadida. Se acurrucó en los brazos de Maximiliano mientras veíamos una película infantil para complacerla, un personaje que la tenía embelesada, My Little Pony.
Después de una película infantil completa, Maximiliano comenzó a bostezar y me indicó donde me podía duchar, cepillar los dientes, porque esa noche me quedaría a dormir. La pequeña criatura se quedó dormida a las 11:00 pm.
Me duché rápidamente en un baño para invitados, era azul, siguiendo la misma sincronía de colores pasteles, con una gama de tecnología innovadora junto a sus productos naturales de higiene para hombre. Esa noche no tuve alternativas para elegir, así que unté un poco de jabón líquido para el cuerpo. Salí del baño envuelta en una bata de baño, la calefacción me invadió y encontré encima de la cama un conjunto azul de camiseta manga larga y un pantalón holgada en blanco, también había un bote de crema humectante, un cepillo de dientes y un peine nuevo. Me vestí, así en menos de lo esperado estábamos viendo una serie en Netflix acostados en el mueble.
Esa noche caí en un sueño profundo, a gusto en mi lugar favorito. Fue un buen día
Todo este contenido literario es original de Valentina Padrón. ¡Gracias por estar! ¡Nos leemos pronto!