Reprogramar el mapa de nuestra mente: Lecciones de los capítulos 3 al 5|Poder sin límites
¡Hola, querida comunidad de lectores!
Espero que se encuentren finalizando una semana maravillosa, en calma y abrazando sus propios procesos. Por aquí, culmino rodeada de mis cuadernos con preguntas de journaling, olor a café recién hecho y la mente vibrando por la última reunión del club de lectura de El Proyecto Glow Up con @lussty.peru.
El domingo pasado nos juntarnos para conversar sobre las primeras páginas de «Poder sin límites» (publicado en 1986) de Tony Robbins (Anthony J. Robbins) y, la verdad, fue una sesión simplemente magnífica. De esas que te dejan el corazón lleno y la cabeza llena de ideas para cumplir en la semana; lo más hermoso de encontrarnos fue darnos cuenta de que no estamos solas, porque hablamos desde nuestras propias experiencias, nos reímos de nuestras contradicciones y comparamos ejemplos reales de cómo las grandes figuras del éxito aplican estos principios, pero llevados a nuestra cotidianidad. Si quieres consultar lo que pienso sobre los capítulos 1 y 2 del libro, da clic aquí.
Justo después de ese encuentro, me sumergí de lleno en los capítulos 3, 4 y 5, y hoy quiero compartirles mis notas, mis tropiezos semanales y por qué estos apartados se sintieron como un manual directo para reescribir nuestra brújula interna. Los primeros capítulos nos invitan a observar nuestro diálogo interno, y las próximas partes, no son una excepción a esa regla. Estas páginas se adentran en la arquitectura invisible que guía cada una de nuestras decisiones, nuestros sistemas de creencias y estados mentales.
El mapa no es el territorio
Esta idea de Poder sin límites me voló la cabeza. Tony Robbins explica que no reaccionamos a la realidad, sino a la interpretación que creamos de ella según nuestros miedos, cultura y vivencias pasadas. Me dio un gran alivio entender esto, porque muchas veces nos castigamos sufriendo por cómo "son" las cosas, cuando en verdad solo estamos respondiendo a una versión vieja y sesgada de nuestra propia historia.
Del capítulo 4 comprendí que los estados determinan nuestros resultados; ¿te ha pasado que intentas resolver un problema complejo desde el agobio, la prisa o el cansancio? Precisamente, el libro nos recuerda que la calidad de nuestras acciones depende directamente del estado emocional en el que nos encontremos. Si actúas desde el miedo, obtendrás resistencia; si actúas desde la certeza y la apertura, el panorama cambia por completo.
Finalmente, con el capítulo 5 conecté aún más por lo que he estado trabajando semanas anteriores. Tu cerebro es una máquina de buscar respuestas, pero si le lanzas preguntas limitantes, como: ¿Por qué siempre me sale mal? o ¿Por qué no tengo un buen sueldo o tiempo?, se encargará de demostrarte que tienes razón.
Cambiar la calidad de nuestras preguntas es cambiar el destino de nuestras acciones.
Para que no se queden solo con la teoría, les cuento cómo se ha sentido esto en mi día a día durante estos últimos días. Leer a Tony Robbins suena muy imponente y lleno de energía desbordante, pero llevarlo a una rutina tranquila y de slow living requiere adaptación.
Esta semana, por ejemplo, tuve uno de esos días donde la procrastinación y la abrumación quisieron tocar a mi puerta. Tenía un montón de pendientes acumulados entre mis escritos, la organización de contenido para redes sociales y los mil detalles de la casa y mis otras responsabilidades. En el pasado, mi respuesta automática habría sido el juicio severo: "No estás haciendo lo suficiente, eres un desastre organizándote".
Pero recordando el concepto de los estados mentales y el poder de las creencias, me detuve, cerré la computadora, me preparé una infusión y me hice una pregunta distinta: ¿Qué estado mental necesito para fluir con esto sin desgastarme? Comprendí que el problema no era mi capacidad, sino el estado de tensión desde el cual intentaba arrancar, y decidí hacer algo que llevaba bastante posponiendo: cortarme el cabello. Al cambiar la pregunta, cambió mi energía, y logré sacar adelante lo importante sin sentir que el pecho se me cerraba. Eso es, para mí, llevar la teoría a la práctica.
En resumen, estos capítulos me dejaron estas lecciones:
Nuestras creencias son herramientas, no verdades absolutas: Si una creencia sobre ti misma te limita o te frena, tienes el poder absoluto de deconstruirla y crear una nueva. No estás atada a la versión de ti que construiste hace cinco años.
Gestionar el estado antes que la tarea: Antes de estresarte por no cumplir con tus metas, revisa cómo te sientes. Cambiar la fisiología (caminar un poco, respirar consciente, cambiar la postura) altera de inmediato tu estado mental.
El valor de debatir en comunidad: Discutir estos temas en el club de lectura de El proyecto Glow Up te enseña que todos cargamos con miedos parecidos. Ver cómo otras chicas interpretan el libro te regala perspectivas que sola jamás habrías visto.
Leer a Tony Robbins en esta etapa de mis veintes me está enseñando que el crecimiento personal no se trata de convertirnos en máquinas de productividad implacable, sino de ser arquitectas conscientes de nuestra propia paz mental y de nuestras decisiones.
Me encantaría leerte en los comentarios: ¿Has analizado alguna vez qué tipo de preguntas le haces a tu mente en los días difíciles?
Hello, dear community of readers!
I hope you are wrapping up a wonderful, peaceful week and embracing your own personal journeys. As for me, I’m winding things down surrounded by my journaling notebooks and the aroma of freshly brewed coffee, my mind buzzing after the latest El Proyecto Glow Up book club meeting with @lussty.peru.
Last Sunday, we gathered to discuss the opening pages of Unlimited Power (published in 1986) by Tony Robbins (Anthony J. Robbins), and honestly, it was a truly magnificent session. It was the kind of meeting that leaves your heart full and your mind teeming with ideas to put into action during the week. The most beautiful part of getting together was realizing we aren't alone; we shared our own experiences, laughed at our contradictions, and compared real-life examples of how successful figures apply these principles—but adapted to our everyday lives. If you’d like to see my thoughts on chapters 1 and 2 of the book, click here.
The map is not the territory
This concept from Unlimited Power blew my mind. Tony Robbins explains that we don’t react to reality itself, but rather to the interpretation we create of it based on our fears, culture, and past experiences. Understanding this brought me great relief, because we often beat ourselves up over the way things "are," when in truth, we are merely responding to an outdated, skewed version of our own story.
From Chapter 4, I realized that our states determine our results; have you ever tried to solve a complex problem while feeling overwhelmed, rushed, or exhausted? The book reminds us that the quality of our actions depends directly on our emotional state. If you act out of fear, you will encounter resistance; if you act with certainty and openness, the whole picture changes.
Finally, Chapter 5 resonated deeply with me, given what I have been working on over the past few weeks. Your brain is a machine designed to seek answers, but if you feed it limiting questions—such as "Why does everything always go wrong for me?" or "Why don't I have a good salary or enough time?"—it will set out to prove you right.
Changing the quality of our questions changes the course of our actions.
To move beyond mere theory, let me share how this has played out in my daily life recently. Reading Tony Robbins feels powerful and brimming with boundless energy, but applying those ideas to a calm, "slow living" routine requires some adjustment.
This week, for instance, I had one of those days where procrastination and overwhelm came knocking. I had a mountain of pending tasks piling up—my writing, organizing social media content, and the myriad details of running a household and managing other responsibilities. In the past, my automatic response would have been harsh self-judgment: "You aren't doing enough; you're a disaster when it comes to organization."
But remembering the concepts of mental states and the power of beliefs, I paused, closed my laptop, made myself a herbal tea, and asked a different question: What mental state do I need to flow through this without burning out? I realized the problem wasn't my capability, but the tense state of mind I was trying to start from. I decided to do something I’d been putting off for quite a while: get a haircut. Changing the question shifted my energy, and I managed to get the important work done without that feeling of tightness in my chest. To me, that is what it means to put theory into practice.
In short, these chapters taught me the following lessons:
Our beliefs are tools, not absolute truths: If a belief about yourself limits or holds you back, you have the absolute power to deconstruct it and create a new one. You aren't tied to the version of yourself you built five years ago.
Managing your state before the task: Before stressing out about not meeting your goals, check in with how you’re feeling. Changing your physiology—taking a short walk, practicing conscious breathing, or adjusting your posture—immediately shifts your mental state.
The value of community discussion: Discussing these topics in The Glow Up Project book club shows you that we all carry similar fears. Seeing how other women interpret the book offers you perspectives you never would have discovered on your own.
Reading Tony Robbins at this stage of my twenties is teaching me that personal growth isn't about turning ourselves into relentless productivity machines; it’s about becoming conscious architects of our own peace of mind and the decisions we make.
I’d love to hear from you in the comments: Have you ever analyzed the kind of questions you ask your mind on tough days?