Hoy fue un día de esos en los que el cuerpo pide calma, pero la mente y el corazón exigen no detenerse. Tras una semana bastante dura, batallando con intensos dolores de cabeza que me mantuvieron totalmente alejada de mis entrenamientos 🤕, sabía que no podía quedarme de brazos cruzados. Para no perder la costumbre ni romper el ritmo que tanto me ha costado construir, decidí salir esta mañana a mover las piernas y simplemente caminar 🏃♀️👟.
El reto no fue menor: el sol pegaba con una fuerza impresionante y la temperatura estaba verdaderamente sofocante ☀️🔥. Sentía cada rayo de luz apretando el paso, pero paso a paso, logré completar el recorrido planificado. Fue una victoria personal sobre el cansancio y el malestar de los días anteriores 🙌.
Mientras caminaba, llevaba puestos mis audífonos escuchando la transmisión en vivo de la Maratón de Medellín 🎧🇨🇴. Mi mente estaba completamente puesta en mi entrenador, Jhon Mendoza, quien viajó hasta allá para darlo todo en esa gran carrera. Escuchar el ambiente, las zancadas y la emoción de la competencia encendió una chispa muy especial dentro de mí 💥.
Aunque hoy me tocó ir despacio y con prudencia, las ganas y el deseo de correr se multiplicaron con cada kilómetro recorrido. Me llené de una motivación enorme y me hice una promesa clara: el año que viene seré yo quien esté ahí, en la línea de salida, animándome a conquistar las calles de Medellín 🏅🏃♀️. Por ahora, celebro haber salido, haberme cumplido y seguir sumando, demostrando que la constancia también se cultiva a paso firme 🌿✨.