Esos ojos no paran de observarme, no sé lo que son, pero ahí están inquietantes, oscuros y nada humanos.
Intento desviar la mirada, no dirigirla hacia ellos por un rato, a ver si así desaparecen, aunque no consigo aguantar demasiado, no me fio de ellos, no sé lo que estarán tramando.
Giro la cabeza rápidamente y ahí están, mire hacia donde mire los vuelvo a encontrar, en las sombras, como si lo que me mira no fuese una persona o un animal, más bien parecen unos ojos de otra dimensión que se han colado dentro de la mía.
- ¡Déjame en paz! ¡Vete de aquí!
Les grito, pero no surte efecto, apenas pestañean y me siguen observando, así que continúo con mis cosas, pero tengo que ir a mear y no me atrevo, no quiero que me vean, me siento indefenso.
Los quiero tapar, para que no consigan verme, les pongo una toalla, pero se desplazan por la materia y aparecen en otra parte totalmente diferente, forman parte de todo lo que hay a mi alrededor, salen de la pared, de la ropa, del suelo… No tiene sentido y no sé si estoy perdiendo la cabeza.
Me voy a la calle, corro tratando de huir de ellos, pero ahí siguen, en las farolas, en las señales de tráfico, en los contenedores de basura e incluso en la ropa de la gente con la que me cruzo al andar.
- ¿Qué queréis de mi?