La Dama De Rojo (Relato)

Words
295
Reading
2 min
Listen
Play
7y

Fuente

sidinca-lateral

Estaba sentado en la barra de aquel bar, con mi trago de whisky 18 años, sumergido en mi yo, inmerso en pensamientos vagos de mi existencialismo y mi sempiterna soledad, de pronto la resplandeciente luz de aquel lugar, junto a la música suave me indujo, a este estado pesimista, me encandiló y volví en mí.

sidinca-lateral

Sentía que alguien me observaba, estaba incómodo, por un momento sentí ser la presa de alguien, volteé la mirada en búsqueda de quien estaba observándome, no me sorprendió ver de quien se trataba, la dama de rojo... la que siempre se sentaba en esa esquina del bar, a la caza de una nueva víctima, juega con sus sentimientos, los usa en sus placeres perversos y luego, los desecha como si se tratase de papel higiénico.

sidinca-lateral

La ignoré, no caeré, por más solo que me sienta, no seré preso de la criptonita de su sensualidad; ella se levanta y se acerca a mí, mezclando el licor de su copa con movimientos hipnotizantes. Continué mostrando desinterés...

  • ¡Cantinero! sírvame otro trago...

Ella se sentó a mi lado y trató de entablar una conversación hueca, bebí mi trago con prisa.

  • ¡Cantinero!, la cuenta - Pagué y huí del lugar.

sidinca-lateral

Me sentí acalorado, sofocado, confundido y mareado por el licor. Me detuve en la salida del lugar, ella me siguió, esta mujer, está decidida a poseerme, ¡NO!.
De pronto ella sacó un papel de su bolso, me lo entregó y el escrito decía:

sidinca-lateral

soledad1

Comprendo desde entonces, que existen almas solitarias, que vagan por la vida, no necesitan de otras para sentirse plenas, aferrarse a las personas nos hace esclavos de los sentimientos y nos conduce a una decepción segura.

sidinca1

El relato, separador de texto, barras laterales e imagen textual, son de mi creación.