la sierra está sobre la mesa
girando y girando
tengo confianza, acerco la punta de los dedos
de mi mano derecha
despacio
y antes de que los dientes
toquen la yema
apenas
me detengo
y la sierra sigue girando
como siempre
o como nunca
porque la sierra nunca estuvo tan cerca de mi mano
cuando gira entonces
siento apenas la brisa de sus dientes y
la observo.