Los ojos de la noche
me miran a lo lejos
como un par de conejos
qué tratan de esconderse.
Luego, no pueden verse,
la luna los oculta,
como también sepulta
sus ganas de moverse.
Y es que por conocerte
dejé de ver el cielo,
quedándome el consuelo
que al menos puedo verte.
Poesía y fotografía
@saulos