Rafaela amarraba con cuidado un lazo de ixtle en el escaso cuello del recipiente de vidrio. Las conservas estaban perfectamente alineadas en la vieja vitrina de madera.
-Recuerdas cuando nos trajeron está vitrina Estéfana. Pastor la hizo con sus propias manos-
-Lo recuerdo Rafaela. Ya no hay hombres como ese. Trabajó el mismo la madera desde que era un árbol. Corto el árbol, lo seco, estufó la madera para darle el punto de humedad exacto y finalmente la aserro-
-Deja tu. El detalle de los ensambles y los grabados a mano-
-Como dije, ya no hay hombres como él-
Estéfana se apresuró a tapar la leche con búlgaros. Al día siguiente por la tarde ya tendrían yogurt de muy buena calidad.
Historia corta