-Que dibujas Miguelito?-
-Estoy dibujando a un granadiano mini-
-Ya te dije que no debes jugar con la comida-...
Nadie sabe con certeza en que momento comenzó lo que parecía ser el fin de la raza humana. Las frutas en general empezaron a ser más dulces cada día al límite de que el gobierno tuvo que prohibirlas, los vegetales en general parecían tener un excedo de azúcares tal que se volvieron tóxicos en muy poco tiempo, la carne incluso, parecía jalea y la mayoría del ganado y animales domésticos empezaba a morir y muy al contrario de lo que se predijo, todo mundo perdía peso apresuradamente. Pero bueno, las malas noticias nunca vienen solas, para colmo de males varias naves granadianas aterrizanan en diversas partes del mundo.
-Que hacemos Señor?-
Preguntó con mucha cautela uno de los oficiales.
-Creo que no tenemos nada que temer, si esos alienígenas tienen la tecnología para venir hasta acá. Seguramente vienen con buenas intenciones-
Por todas partes se escuchaba jubiló pues todo mundo creía que aquellos extraños seres venían a ayudar a la humanidad. Pero poco duro el festejo, pues en el primer despliegue extraterrestre dejaron todas las armas nucleares deshabilitadas, los aviones de combate no funcionaban y las demás armas armas especiales tampoco. No quedaba otra que escuchar las demandas de los visitantes.
-Humanos, no teman, solo venimos por sus recursos naturales-
Rápidamente se reunieron equipos de trabajo para tratar de reducir el impacto, fue entonces cuando creí ver a mi viejo amigo Ener en uno de esos equipos, pero luego me di cuenta de que había muchos de ellos por todas partes como si se tratara de una familia muy grande.
-Humanos, no se resistan y acepten nuestras demandas íntegramente. Está invasión empezó hace mucho tiempo cuando desplegamos a nuestros sirvientes los energúmenos. En este momento ya están en todas partes listos para servirnos-
Una mirada de un profundo coraje se dejó ver en el rostro de Ener, sus colmillos parecían crecer al tiempo que salivaba. Si este Ener era como mi amigo, estaba a punto de hacer algo verdaderamente estúpido.
De un momento a otro todo dió un giro inesperado, el enfurecido Ener se arrojo sobre el granadiano arrancándole el cuello de una mordida...
Historia corta y pintura