El cielo está despejado
pero el frío es persistente
pues ya no estás a mi lado
juventud indiferente.
Te fuiste y muy asustado
me dejaste por perderte
mis huesos crujen y callan
la espalda me duele a muerte
y algunas veces incluso
me duele hasta la suerte.
El tiempo no pasa en balde
ahora lo siento en mi vientre,
que ha crecido como espuma
qué ha crecido de repente.
Por eso aunque despejado
el frío sí que se siente.