Dicen que la esperanza muere al último,
más yo siento que la amargura me ha pasado,
pues aunque estás a mi lado,
harto te extraño.
No he querido llorar en tu presencia
ni beberme un trago de clemencia
por demás desesperado.
Pero es que, mi Dios.
ya no te he visto pasear por los jardines,
ni conducir mis fines
al mantra que hace roncar mi pecho,
y me hacía sentir, de hecho
tu amor y tu cuidado.
Y sin embargo aquí me tiene sentado
ya no rezando,
más bien platicando con un viejo amigo
que jamás he visto
y sin embargo he amado...
Poesía y fotografía
@saulos