Oculta entre la espesura de la selva, va caminando con sigilo, las manos bien atadas a su espalda, valiéndose solo de sus poderosas piernas. El tiempo que llevo oculta en esa cueva le ha robado el moreno de su piel, Ahora parece una princesa anaranjada de ojos azules. Las últimas trizas de su vestido apenas alcanzan a cubrirla.
De pronto un turista se la encuentra de frente, sabe que puede morir en cualquier instante, esa chica de más de dos metros de altura no tardaría en ahorcarlo con sus piernas. Lentamente saca el cuchillo que llevaba escondido y lo pone en el suelo en señal de que no busca problemas. Ella se da la vuelta mostrando sus manos atadas...
Después de pensarlo un poco, decide ayudarla, de igual forma si quisiera matarlo ya lo hubiera hecho. Toma con cuidado el cuchillo y corta las cuerdas reforzadas con alambre.
En un instante ella está sobre el. El corazón del turista galopa sabiendo que es el último de sus días...
-Natae eccu-
Y en un instante desaparece entre los árboles como si fuera una pantera.
Historia corta y pintura