Alegría Ligeria
Pocos días después de que Anacleto fuera despreciado por Casta, la pequeña Alegría Ligeria, hermana menor de Casta lo alcanza para platicar con él.
-Oye Anacleto, ¿te puede decir solamente Cleto?-
-Si, como quieras-
En lo tosco de sus palabras aún se apreciaba su desgano, la angustia lo consumía y lo hacía ser menos atento con los demás. Pero Ligeria que siempre lo estaba observando desde su cuarto tenía intenciones algo mas interesantes con él, que tal vez lo sacarían de su profunda tristeza.
-Oye Cleto, ayer cumplí la mayoría de edad-
-¿Y que con eso? ¿Te van a hacer alguna fiesta o algo? sabes bien que yo nunca volveré a poner un pie en casa de Casta.
-Bueno pues resulta, que también es mi casa. Y si quiero una fiesta, pero una muy especial, ¿Porque no vienes a visitarme esta noche?-
-¿Y como para que?-
-Oh, no seas tan preguntón, tú sólo ven y no pidas permiso para entrar que yo estaré esperándote-
Esa noche Anacleto tocó la puerta de los Popocha y esperó un rato, pero al ver que nadie abría, decidió retirarse. En eso Ligeria lo alcanzó y lo jaló hacia adentro de la residencia para después llevarlo directamente a su recamara.
Mientras tanto desde el balcón interno de su cuarto María Casta observaba lo que le parecía el fin de su relación con Anacleto. En total silencio, se acercó poco a poco al cuarto de Alegría Ligeria sólo para oír unos ruidos muy característicos que confirmaban sus sospechas.
A la siguiente mañana Anacleto Escaces salió del cuarto de Alegría Ligeria Popocha con ella de la mano, una enorme sonrisa y una pequeña maleta. Mientras tanto desde la ventana que está del otro lado del jardín interior, María Casta observaba en silencio...
Esta es continuación de la historia de Anacleto y Casta que había dejado pendiente. Les dejo los links en la parte de abajo por si no los han leído, espero que les agraden.
Primer Acto. Armándose de valor
Segundo Acto.Por siempre Casta
El proceso de la pintura
Short story and painting