En el año 325 de nuestra era, en Nicea se celebró una reunión presidida por el emperador romano Constantino. En esa reunión, el mismo emperador sugirió la idea que dio origen al dogma que reza que Dios, Jesús y el espíritu santo son tres personas en uno, conocido como "la santísima trinidad"
Sin embargo, fue una reunión incómoda, pues algunos de los obispos presentes no firmaron el decreto del emperador, y otros firmaron motivados por el temor.
Lo que Constantino hizo no contaba con la guía y aprobación de Dios, fue una decisión arbitraria y sin ningún fundamento bíblico.
En ninguna parte de la Biblia, aparece la palabra "trinidad" y ningún pasaje da a entender su existencia ni el concepto en el que se basa.
Observe los siguientes pasajes y preste mucha atención a como hablan de la naturaleza de Dios y de Jesús. Al leerlos, intente percibir si se muestran a Jesús y Dios como perdonas diferentes o si indican que son la misma persona.
Ahora bien, no hay mediador cuando solo hay una persona implicada, y Dios es uno solo. (Gálatas 3:20)
Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque por su gran misericordia nos dio un nuevo nacimiento a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. (1Pedro 1:3)
Oyeron que les dije: ‘Me voy y volveré a ustedes’. Si me aman, les alegrará que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. (Juan 14:28)
Existen muchos otros versículos que muestran la clara verdad de que el Padre, el hijo y el espíritu santo no son la misma persona.
Esto pone en evidencia que durante años, muchas personas han creído en algo que no existe y Dios desaprueba.
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