
Fuente
Deseo
Tus manos peregrinan por los lunares
de mi pecho desnudo. Aprietan la corteza sutil de mis deseos recónditos, ostensibles. Tus manos cándidas y apacibles huyen por el vaivén de mi espalda húmeda.
Mis manos emergen en tus hombros,
acarician el lupanar enigmático de tus labios, ansiosos y hambrientos. Mis dedos se mezclan con tu cabello, mi discernimiento se extravía en tu dorso.

Fuente
Tus dedos arriban a mi ombligo,
anclan cada rincón. Tu boca cálida los escolta como un astro rojo de lienzos delineados. Tus labios delatadores succionan el néctar de la flor, satisfactoriamente gloriosos regresan a su cauce.
Mi palma recorre tu cintura,
se escabulle a las montañas, redondas, eminentes. Mi lengua inquieta, deseosa por degustar el nervio clandestino, reposa en tu cuerpo vigoroso.

Fuente