Un guiso de huesos en fuego mínimo,
el minimalismo térmico de la candela petite,
locros y siesta, mañaneros y chipas al atardecer.
Como volcarse a la tarde sobre el pasto,
revolcarse de fulgor, quemar, adentro,
morir un poquito el el parque.
Un picnic donde todo esta sobre el mantel,
incluso tu aurea piel, cerezas y miel,
el dia del señor, dominicus.
Buscar figuras en las nubes como niño,
ver la crema resbalando por tu caliz,
viento y brasa, llovizna y niebla,
roble y marea, ser.
Motines del deseo, rebeliones del anhelo,
hervirte despacito para sacarte tierna,
desmenuzarte con delicadeza,
hacerte hebras con sabor a laurel.