Una mente refrita y hojaldrada que chorrea aceite,
como empanada al soufflé con repulgue a tenedor,
empapada servilleta, parece agua pero es grasa.
Una sequía espirituosa del alma sofrita en grasa
del basurero de la clínica de cirujía estética,
sobre el tejado de zinc,
nada se pierde, todo se transforma.
Un beso con la boca seca,
buque encallado en la desertificada pradera,
lo inútil, las ironías del destino.
Cuatro millones de jinetes de la desesperación
cabalgando en motos viejas con cenicero,
lo espeluznantemente manoseante de la conveniencia.