Nos encontrábamos todos almorzando en el comedor, veía como su mirada se perdía en mi escote, su mirada era perversa, se saboreaba y se sonreía al ver mis senos. Jamás pensé que mi escote llamaría su atención, pero se que día a día visualiza mi manera de vestir. Siempre me hace saber lo bien que me queda mi ropa.
Sin que los demás compañeros se dieran cuenta, poco a poco comenzó a tocar con sus pies mis piernas, por debajo de la mesa, tanto que llego su pie a mi sexo, con tal naturalidad para ver cual era mi reacción. Sentía el roce de su media por mis piernas, mi falda era corta y eso lo animó a recorrer con su pie mis piernas a su antojo. Sus caricias me dejaban sin aliento y me hacían fantasear.
La presencia del jefe en el comedor hizo que dejara de acariciarme, mi corazón se encontraba acelerado y sentía mi sexo húmedo, me encontraba incomoda en mi asiento, terminé de almorzar y me dirigí a la cocina a lavar mi lunchera de almuerzo, él se fue tras de mi y cerró la puerta de la cocina, me abrazó bruscamente, eso hizo que soltara mi lunchera, quedando en el piso, sus manos fue directamente debajo de mi falda, notó que mi sexo estaba completamente húmedo y me dijo:
--Que rico, estás como me gusta…
Empieza a lamerme el oído de manera desesperada, mientras hacia un lado mi hilo, levanta completamente mi falda y siento rozar por mis nalgas su pene erecto, él sin dudarlo me penetra fuertemente, entraba y salía de mi rápidamente, con fuerzas y desespero, yo intentaba moverme, pero no quería que el ruido de mis tacones nos delatara, alguien toca la puerta, y eso a el no le importó, seguía penetrándome como una fiera salvaje, me apretaba los senos y mordía mi cuello con desespero. Susurraba a mi oído que mi falda lo traía loco, yo solo quería que acabara rápido, en ese momento sentía nervios, mi sexo húmedo, mis piernas temblaban, nos olvidamos del tiempo y del espacio, reaccione cuando sentí sus fluidos recorrer mis piernas.
Me arregló la falda y besó mi mejilla, guardó su pene aun lleno de fluidos, se dio media vuelta y abrió la puerta de la cocina, y nos tratamos como dos completos extraños ante aquella oficina. Me dirigí a mi puesto de trabajo y conversamos como sino ocurrió nada. Se dio media vuelta y se marchó a su oficina. Yo suspiré tome mi kit de maquillaje y me fui al baño, al verme en el espejo sonreí y me dije:
Solo soy un desahogo para el, entre nosotros no existe sentimientos.
Realizado por @pauli0606