A través del cristal roto del vehículo ví un ser de dos cabezas, dos brazos, cuatro piernas y cuatro ojos mirando en las cuatro direcciones, su presencia daba terror y al mismo tiempo paralizaba. Consumia la luz a su paso, dejando un rastro de arena seca, frío y silencio. Uno de sus ojos volteo a verme, fue solo un segundo, pero alcance a sentir su plenitud y su tristeza. Un vacío inundó mi cuerpo, como cuando se pierde a un ser querido. La gente se acercaba con curiosidad preguntando si se trataba de un ángel o de un monstruo. En eso, dos enormes alas, como del tamaño de un estadio de fútbol salieron de su enorme espalda. Un anillo de hielo hirviente corono su cabeza bajando la temperatura al grado de hacernos temblar a todos...
En diversas partes del mundo, empezaron a aparecer personas de la nada, sus ropas y su acento hablaba de lugares lejanos y tiempos distantes, la luz en sus rostros era celestial sin duda, pero no era tan patente como su asombro. A su paso el hielo lo cubría todo, pero el sol intenso lo derretía en poco tiempo, bendiciendo los sedientos montes con agua sagrada.
En plena conferencia de prensa, un sujeto subió al estrado interrumpiendo al profesor. Empezó a hablar de un tipo de ángel que no aparecía en ningún libro, uno de nivel bajo, capaz de vivir entre los humanos sin matarlos con su presencia..
El profesor ordenó que lo detuvieran, pero el se aferró al micrófono como su su vida dependiera de él.
-Lo que dices no tiene sentido. Los angeles de los que hablas fueron sacrificados para crear al ser humano-
-De cierto modo. Esos angeles de los que hablas somos nosotros-
Historia corta y fotografía