Pasado un mes de su partida, cuál no sería mi sorpresa cuando veo que en una maceta de mi balcón, salían los brotes de una planta desconocida para mí. Acto seguido, le mandé una foto para que me dijera de qué especie se trataba y...
¡Oh sorpresa! ¡Eran Espinacas señores! ¡Qué manos tan benditas tiene mi madre, que todo lo que siembra nace!
Al iniciar la floración, la planta se va poniendo hermosa, llena de hojas grandes y suculentas. Una vez culminado ese proceso, está lista para su cosecha.
Sigue lo mejor del cuento… ¿Qué hice con mi manojo de suculentas hojas? Las coloqué en agua, con un chorrito de vinagre para su limpieza. Luego de coladas y sequitas, decidí preparar una rica y nutritiva ¡Tortilla de Espinacas!
En una sartén echamos aceite de oliva, maíz o girasol, tres dientes de ajo machacado y las espinacas. Colocamos la tapa para que sude y se mezclen los sabores, por unos cinco minutos.
Picamos en trozos pequeños, cebolla, pimentón, cebollín y una ramita de perejil para hacer un sofrito. Se sazona con sal y pimienta al gusto.
Batimos tres huevos, dependiendo de la cantidad de comensales. En otra sartén precalentada con aceite, colocamos el sofrito, la espinaca y rectificamos la sazón. Finalmente se agregan los huevos ya batidos de manera uniforme, para que la tortilla tenga buen grosor. Por último cocer bien por ambos lados, y voltearla diestramente para el emplatado. ¡Listo y a la mesa!
Demás está decirles que me quedó ¡Buenísima! Buen tamaño, color, textura y excelente sabor.
Espero les haya gustado mi paseo “Desde la maceta a la mesa” Les invito a repetir esta experiencia, sin importar que solo cuenten con un pequeño espacio.
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@numa26
Las fotos fueron tomadas desde mi telf. "Mini S3 - Samsung"
Divisores cortesía: freepik y Mayvileros