Había una vez, un lobo que se acercó a un perro que se encontraba con ciertas ovejas, este le preguntó:
-Lobo ¿qué haces por aquí?
Él respondió
-Estoy pensando en retirarme a una vida más tranquila, donde sea más sencillo comer ya que solo parezco un saco de huesos
El perro le dijo:
-Yo tengo, una excelente vida, mi amo me alimenta a diario con carne y hueso
-Ya veo que estás bien alimentado y a cambio de esto, que tienes que hacer
-Solo espero que él llegue y dejo que me acaricie, luego me dice si quiero comer y ladro, así el saca la comida, la cual, me la da en un plato.
El lobo al escuchar esto le dice:
-¿Así tan fácil?
-Sí.
-¿Tú crees, que yo pueda conseguir un amo?
-Claro que si, yo podría hablar con los perros del lugar para que te busquen una buena casa.
Así el lobo siguió al perro, mientras conversaban sobre todas las comodidades, que tendría en una casa, el lobo se encontraba muy contento y convencido de dejar su vida de vagabundo, cuando de pronto vio en el cuello del perro, una marca y a este le preguntó:
-¿Que es lo que tienes allí en el cuello?
El perro responde:
-La marca de la cadena
Al escuchar esto pregunta:
¿Estás amarrado?
-Sí, pero solo durante el día
El lobo se queda pensando y dice
-Yo no tengo grandes lujos, pero puedo echarme en la grama y mirar el amanecer, cuando quiera .puedo ir y venir a mi antojo, correr y saltar cuando me plazca, esas cosas, no la cambio ni por carne, ni por hueso, es la libertad lo más preciado y no la abandonaré.
De esta manera salió corriendo el lobo y jamás pensó, quedarse bajo dominio alguno.