Un ruego, una vida

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Imagen de Adonis Acosta

María necesitaba ese milagro hoy más que nunca. Muchas veces, Yemayá Reina y señora de los mares se lo había concedido.
Preparó el coco, los huevos, las frutas y tomando la cesta con las ofrendas, se adelantó hacia el mar buscando la soledad para rogar por el milagro.
La penumbrablo envolvía, la arena bajo los pies, el aire golpeaba su cara y comenzó a cantar. El rito, la ofrenda y la petición "Virgencita déjalo llegar sano y salvo"
Ahí sentada en la orilla haciendo sus rezos escuchó la voz " tu vida por la de él" y como resorte se puso en pie para adentrarse en el mar de algas de donde jamás la verían regresar.

Agradeciendo al amigo saulos@saulos por su invitación a esta dinámica.

Texto original de mi autoría

Gracias por pasar por mi post, por leer mi experiencia. Nos vemos por allí por tu blog donde pasaré dejando mi comentario también

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