Amigos de #Grennzone que bueno es siempre volver a casa y si es con una invitación como la de nuestra querida @marpasifico mucho mejor. Aquí le echo el cuento. Una historia hermosa, dolorosa en extremo y que espero que les guste.
La madre camina con paso largo pero firme. La costa está lejos aunque ya el viento roza sus caras, son las mismas piedras, los mismos arbustos pero secos entonces. El hijo intenta seguirla tropezando, las sandalias le quedan un poco grandes y el aire hace que el short le ondee como una falda.
-Apúrate Elvis. Que muchacho tan flojo, murmura, ese nombre nunca me gustó, no es para un niño, él tampoco es como deben ser los varones y la culpa es del padre, lo consiente demasiado. Nunca me entiende. “Deja al muchacho mujer, que es solo un niño”, cada vez que lo escucho hablarme así, me dan ganas de que se muera, que se mueran los dos.
No llores más y apúrate, hoy te vas a hacer un hombre de verdad, aprendes o te ahogas.
La madre siente que el agua le salpica las piernas, se levanta con brusquedad, mira el agua oscura y no logra ver nada. Se tira buscando con desesperación una pierna, una mano, o unas rayas blancas, algo que se diferencie. Vuelve a la superficie. Saca la cabeza y continúa sin ver nada. El miedo se apodera de ella, se hunde de nuevo, nada alrededor, cree ver que algo se mueve en el fondo: Tiene que estar aquí. Patalea, da vueltas rastreando el pelo rubio, buscando burbujas, se hunde otra vez. Presa del pánico sube de nuevo, saca la barbilla del agua.
-No puede ser, no puede ser.
Regresa hasta el muelle y se agarra a una de las estacas pero el silencio lo envuelve todo. Ella camina con paso titubeante, se voltea continuamente a mirar el mar con desesperación. Sus pasos la acercan más a la casa, esta vez no quiere llegar. Ve el techo y después la ventana de la cocina que está abierta. Adentro está oscuro y la puerta de entrada es un abismo.
Ya está frente a la escalera, divisa un hombro desnudo que cruza por delante de la ventana, escucha sus pasos. Le abre, ella levanta la cabeza y se encuentra con la mirada del hombre
-¿Qué ocurre?
Inclina el rostro, tiene la ropa fría, el viento a su espalda y se empequeñece cuando oye esa voz recriminándola.
¡Pero mujer vienes empapada otra vez!
No, murmura ella y se apoya en el marco de la puerta, no se bien, ocurrió tan rápido.
El resto queda solamente en un gemido y cuando vuelve a alzar la mirada ve el miedo en sus ojos.
| Recursos / Resource | Fuente / Source |
|---|---|
| Edición/Edition | Snapseed |
| Texto/Text | |
| Imagenes/Pictures | Samsung Galaxy A05S |