EL MENSAJE DE LAS 3:17 🌙
A las 3:17 de la madrugada, Mateo recibió un mensaje de su propio número.
Solo decía:
“No abras la puerta.”
Pensó que era una broma y dejó el teléfono a un lado.
Un minuto después…
TOC, TOC, TOC.
Alguien estaba llamando a la puerta.
Mateo miró por la ventana, pero no vio a nadie.
Entonces recibió otro mensaje.
“Te dije que no la abrieras.”
Mateo comenzó a ponerse nervioso.
—¿Quién eres? —escribió.
La respuesta llegó inmediatamente:
“Soy tú… dentro de 10 minutos.”
Mateo se quedó paralizado.
Y justo entonces, escuchó una voz al otro lado de la puerta:
—Mateo… abre. Sé que estás ahí.
Era su propia voz.
Miró el reloj.
3:27.
Y el teléfono volvió a vibrar.
Esta vez solo decía:
“Ahora corre.”