Cada vez que el frasco sonreía,
una sorpresa florecia,
algunas veces eran flores naranjas,
otras veces abejas azuladas.
Cuando serio estaba,
brotaba de él agua tornasolada,
todo inundaba,
así se marchaba la seriedad generada.
Y si el frasco está dormido,
salen tres Z, sin hacer ruido,
en ese instante una araña se acerca,
dice ¡booo! y el frasco asustado despierta.
Un frasco asustado es peligroso,
porque deja salir verdes ogros,
que se comen la cámara fotográfica
y luego se marchan sin decir nada.
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