Puedes participar activamente en la vida, tomando decisiones que te acerquen a tus objetivos. Pero otra cosa totalmente distinta es pretender controlar lo que nos sucede y querer acercarse a esos objetivos por un camino que todavía no existe. Nada de lo que nos pasa podrá jamás ser controlado. El control no existe, pero si existe el intento de controlar. Y ese intento de controlar es en realidad una parte de nosotros que tiene miedo a que algo la controle. El control es un arma de doble filo. Podemos tener una situación bajo control solamente en el sentido de que podemos ser conscientes de nuestro propio estado en esa situación, pero nada más. Nunca vamos a ser conscientes de la situación completa y nunca la controlaremos. Cuando intentamos entender la situación, la situación ya ha pasado. Pero el intento de controlar esa experiencia permanece en el tiempo.
El control pertenece al tiempo, y nuestro concepto de tiempo y nuestra manera de usarlo ya está sujeto al intento de control que la mente lleva a cabo constantemente. La mente que vive en el tiempo no hace otra cosa que pensar e intentar controlar. La mente piensa sobre las situaciones, pero nunca está en el momento presente. Liberarse del control es aprender a fluir, siendo totalmente conscientes del estado de uno mismo y de todas nuestras opciones, pero desapegándonos de nuestras expectativas con respecto al momento.
Todos tenemos dentro de nosotros una parte que siempre quiere controlar las cosas y que espera que éstas pasen de una determinada manera. Y cuando no es así surge la culpa, la frustración y la rabia. Todo eso lo podemos evitar si renunciamos al control. Renunciar es mucho mejor que negar. Cuando niegas que siempre intentas controlarlo todo, tu rabia atraerá más situaciones donde vas a intentar otra vez controlarlo todo y como no podrás solamente conseguirás acumular más rabia. A no ser que te des cuenta de ello, te liberes de la necesidad de controlar y rompas el bucle.
Todo lo que nos pasa es atraído a esos bucles. Nuestra respuesta ante una situación va a determinar las situaciones que van a venir después. Por eso es importante romper esa inercia en la que nos hayamos constantemente, porque solo así atraeremos otro tipo de situaciones a nuestra vida. Renunciar al control no es dejarse llevar por la vida como un barco sin velas. Eso es solo el inicio del aprendizaje. Después de renunciar al control debemos pensar en esos objetivos y metas que nos hemos marcado.
Una vez fijados, renuncia al control. Renuncia a toda expectativa y desapégate del resultado. A nadie le importa si vas a conseguir tus objetivos o no. Así que da igual si los consigues. Lo único que cuenta es cómo llegas a ellos. ¿Siendo paciente y esperando que la vida te ponga delante las situaciones clave para que tu elijas el camino que debes seguir, o forzando la situación e intentando controlar tu progreso?.
Nada de esto es controlable. El autocontrol, la disciplina, la paciencia y la fe en uno mismo, son los motores que te ayudarán a conseguir lo que quieras sin necesidad de luchar por ello. Simplemente cuando renuncias a todo y mantienes tu objetivo, te mantienes observador del mundo, te das cuenta de que la vida siempre te ha dado lo que le pedías y que en la mayoría de casos eras tu el que te ponías las trabas con tus creencias.
Suelta y todo te llegará. Cuanto menos quieras tener, más tendrás. Solo por el hecho de que cuando lo querías, lo necesitabas. Si lo necesitas es porque no lo tienes. Pero para atraer algo a tu vida, tiene que resonar contigo. Si tu te conviertes en lo que buscas, atraerás a tu vida justo eso. Pero pretender atraer a tu vida las cosas intentando controlarlas es darse cabezazos contra la pared. El control es algo bruto, a veces puede ser sutíl las formas de intentar controlar y manipular las cosas, pero es una manera necia de intentar conseguir lo que quieres. La verdadera finalidad de todo esto es darse cuenta de que no podemos controlar nada, salvo a nosotros mismos. Y esto solo se consigue por medio de la auto observación y la introspección.
Si has leído todo esto esperando aprender a fluir y a liberarte del control siento decirte que has perdido el tiempo. Nadie te va a enseñar a hacerlo. Lo único que puedo aconsejarte es que te tomes la libertad de ser tu mismo, que no niegues ninguna experiencia por muy desconocida que te parezca o porque pienses que no va contigo. No te conoces. No intentes controlar la imagen que tienes de ti mismo y suelta toda creencia. Permítete innovar y aprender de las propias experiencia y nunca más necesitarás controlar nada. Si llegas a ese punto habrás entendido tu misión, habrás tomado consciencia de tu camino y simplemente te dedicarás a caminarlo disfrutando de las vistas y el paisaje.