Buenas tardes comunidad, en esta ocasión les traigo una nueva historia, espero les guste.
Cuando la noche llegó, supe que estaba perdida. El sonido de sus pasos acercándose lentamente me decía que ya estaban allí. El ruido que emitían era tan desgarrador que juraría que clamaban misericordia. Después de todo, nadie escogía ser uno de ellos y, mucho menos, ser la comida de uno.
Los recuerdos de mi infancia perforaron mi mente. Había tenido una vida corta pero plena; jamás me faltó el amor de mi familia, y para mí, eso era lo más importante. Era el final de mi camino, y lo sabía.
El murmullo se sentía cada vez más cerca, y el olor, repugnante. Todos sufrían un final atroz bajo sus garras; al menos, los afortunados, porque convertirse en uno de ellos era lo peor. Salir a cazar constantemente en busca de carne fresca, sin tener el más mínimo atisbo de humanidad ni reconocer a tus seres amados… Era cruel su realidad.
El silencio se hizo desgarrador. Me mantuve quieta, tan quieta que podía jurar que los latidos de mi corazón tenían eco. Podía escucharlos del otro lado del viejo tronco donde me había escondido. No podía más. El temblor de mi cuerpo se hacía mayor, y el aire me asfixiaba. ¡A buena hora estaba teniendo un ataque de pánico! Luché por mantener la postura, pero era imposible, así que salté del tronco hueco casi sin querer.
Nunca había sentido el verdadero terror, nunca había olido la muerte. Cerré los ojos con fuerza. Había llegado el momento. Ojalá que fuera rápido y no me convirtieran. En estos casos, la muerte era lo mejor. Los segundos eran eternos, así que abrí los ojos lentamente, como a quien le molesta la luz del día.
¡No estaban allí! No podía creerlo. Había tenido suerte, al menos por esta vez.
Mi padre mantenía una expresión indescriptible al escuchar mi relato. Sabía que estaba viva por los pelos. También sabía que la próxima vez no tendría la misma suerte. Nuestras vidas, cada segundo, valían menos. Éramos, simplemente, pequeños bocadillos a la espera de ser los próximos.
English Version:
Good afternoon, everyone. Today I bring you a new story - hope you like it.
When night fell, I knew I was trapped. The sound of footsteps told me they were close. Their terrible cries sounded like pleas for mercy. No one chose to become like them - no one wanted to be their food.
Childhood memories flashed through my mind. My life had been short but happy. My family's love was all that ever mattered. Now I knew it was ending.
The muttering voices grew closer. The stench was unbearable. Most died painfully under their claws - but that was better than becoming one of them. To become a mindless hunter, chasing living flesh without recognizing loved ones... That was the true horror.
Silence fell. I froze, barely breathing. My pounding heart echoed through the hollow log where I hid. My whole body shook. Now of all times to panic! I tried to stay still, but my legs moved on their own - I burst from my hiding place.
I'd never known such terror. Never faced death so close. I shut my eyes. Make it quick. Don't let me become one of them. Death would be mercy. Time stretched endlessly. I opened my eyes, bracing for the end.
They were gone. I'd escaped - this time.
My father listened with a grim face. He knew I'd barely survived. Knew my luck wouldn't last. Our lives meant nothing now. We were just prey, waiting our turn.