Desaprendiendo en voz alta #12 | Unlearning Out Loud #12 [EN/ES] The False Security of Control / La falsa seguridad del control

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Hello holos-lotus@holos-lotus community.

This is the twelfth chapter of “Unlearning Out Loud”, a space where I question ideas we have accepted for a long time and share thoughts drawn from everyday life.

I've always been an organized person. Even as a little girl, I liked keeping my dolls in their places, arranged by size. My school notebooks were always neatly covered, as was customary in Cuba. As I grew older, that habit became part of the way I handled almost everything. Whether I'm planning a trip to the beach, taking care of some paperwork, or organizing a birthday party, I like to think things through beforehand. I feel more comfortable when I know what I need to do and have everything ready.

A few days ago, I had to take care of some paperwork at the Property Registry. Since it wasn't the kind of errand I ran every day, I wanted to make sure I was prepared. I called ahead to ask about the process, and they told me they could help me. I asked for permission to be away from work and made sure my duties were organized so my absence wouldn't cause problems. I got up early and set out, thinking I had done everything necessary to get it done.

But when I turned the corner near the Registry, I saw a vehicle from the electric company parked beside a utility pole. That was enough to make me suspect something was wrong. When I arrived, there was no electricity, and the paperwork had to be done on a computer. I asked about it and was told that the outage would last a while.

In Cuba, this kind of thing is hardly surprising these days, but that doesn't mean it doesn't affect your plans. I had made the phone call, arranged things at work, and gotten up early, yet I couldn't do what I had come for. There was nothing else I could do at that moment. I had already traveled to the city center, and going back home wouldn't guarantee that I would save much time or get anything useful done.

So I decided to take it easy and make the most of the morning. I had a few smaller things to do, so I went to some shops, looked around, and bought a few birthday presents. They weren't the reason I'd left home that morning, but they were things I could take care of while I was already there.

I won't pretend that every unexpected change leaves me completely calm. When you've organized your day around a particular task, it's frustrating to find out that you can't do it. You may even feel that the time you spent preparing was wasted. But over the years, I've learned that planning can only take you so far. You can make phone calls, check details, leave everything ready, and still run into something you couldn't have known or prevented.

I used to think that being organized meant anticipating as much as possible so that nothing would go wrong. Now I see it a little differently. Planning helps me manage my responsibilities, but it doesn't give me control over everything that happens around me. There will always be things that depend on other people, the circumstances, or simply bad timing.

I've also learned that when something doesn't go according to plan, I don't necessarily have to give up on the whole day. Sometimes I can change the order of my tasks, do something else, or leave the original errand for another day. That doesn't solve every problem, of course, and there are situations when changing plans has real consequences. But when there's room to adapt, why make an already inconvenient situation even more frustrating by insisting that everything should have gone as expected?

I still like being organized, and I don't intend to change that part of myself. I just want to remember that a plan is a guide, not a promise that everything will happen exactly as I imagined. Life doesn't always follow our schedules, and perhaps part of being organized is knowing what to do when it doesn't.

And you? How do you handle things when something unexpected changes your plans? Can you adapt and carry on with your day, or does it take you a while to let go of the way you thought things were going to be?

Images used in this publication were obtained from Pixabay.

English translation made with DeepL Translate.


🇪🇸 En Español


Desaprendiendo en voz alta #12 | Unlearning Out Loud #12 [EN/ES]

La falsa seguridad del control


Fuente Pixabay

Hola comunidad de holos-lotus@holos-lotus.

Este es el capítulo doce de “Desaprendiendo en voz alta”, un espacio donde cuestiono ideas que hemos aceptado durante mucho tiempo y comparto reflexiones a partir de situaciones de la vida cotidiana.

Siempre he sido una persona organizada. Desde pequeña me gustaba tener mis muñecas en su sitio, ordenadas por tamaño. Las libretas del colegio también las llevaba bien forradas, como acostumbrábamos en Cuba. A medida que fui creciendo, esa costumbre se extendió a casi todo lo que hacía. Ya fuera preparar un viaje a la playa, hacer una gestión o celebrar un cumpleaños, me gustaba pensar las cosas de antemano. Me siento más tranquila cuando sé lo que tengo que hacer y dejo todo preparado.

Hace unos días tenía que hacer unos trámites en el Registro de la Propiedad. Como no es una gestión que se haga todos los días, quise asegurarme de ir preparada. Llamé antes para preguntar y me dijeron que podía hacerlos. Pedí permiso en el trabajo y dejé mis asuntos organizados para que mi ausencia no causara problemas. Me levanté temprano y salí pensando que había hecho todo lo necesario para resolver aquello.

Pero cuando doblé por la esquina que queda cerca del Registro, vi un carro de la empresa eléctrica junto a un poste. Ya sospeché que algo no iba bien. Al llegar, no había electricidad y los trámites se hacían en una computadora. Pregunté qué sucedía y me dijeron que la avería iba para largo.

En Cuba, estas cosas ya no sorprenden demasiado, pero eso no significa que dejen de cambiarte los planes. Había llamado, había organizado las cosas en el trabajo y me había levantado temprano, pero no podía hacer lo que había ido a resolver. En ese momento no había mucho más que pudiera hacer. Ya estaba en el centro de la ciudad y regresar a casa no me garantizaba aprovechar mejor el tiempo ni resolver nada.

Así que decidí tomarme las cosas con calma y aprovechar la mañana. Tenía algunos asuntos más pequeños pendientes, de modo que fui a varias tiendas, estuve mirando y compré unos regalos de cumpleaños. No era eso lo que me había llevado hasta allí, pero eran cosas que podía adelantar aprovechando que ya estaba en el centro.

No voy a decir que todos los cambios inesperados me dejan completamente tranquila. Cuando has organizado el día alrededor de una tarea y descubres que no puedes hacerla, es normal sentir molestia. Incluso puedes pensar que todo el tiempo que dedicaste a prepararte no sirvió de nada. Pero con los años he aprendido que planificar tiene sus límites. Puedes llamar, comprobar los detalles, dejarlo todo listo y aun así encontrarte con algo que no podías conocer ni evitar.

Antes pensaba que ser organizada consistía en prever todo lo posible para que nada saliera mal. Ahora lo veo de otra manera. Organizarme me ayuda a cumplir con mis responsabilidades, pero no me da el control sobre todo lo que sucede a mi alrededor. Siempre habrá cosas que dependan de otras personas, de las circunstancias o, sencillamente, de que las cosas no coincidan con el momento que habíamos previsto.

También he aprendido que, cuando algo no sale como esperaba, no tengo que dar por perdido el día entero. Puedo cambiar el orden de las tareas, ocuparme de otra cosa o dejar esa gestión para otro momento. Claro que eso no resuelve todos los problemas, y hay situaciones en las que cambiar los planes tiene consecuencias importantes. Pero cuando existe la posibilidad de adaptarse, ¿para qué hacer más molesto un contratiempo insistiendo en que todo tendría que haber salido como lo habíamos previsto?

Sigo siendo organizada y no tengo intención de cambiar esa parte de mí. Solo quiero recordar que un plan es una guía, no una promesa de que todo sucederá exactamente como lo imaginé. La vida no siempre se ajusta a nuestros horarios y, tal vez, parte de ser organizado consista también en saber qué hacer cuando eso sucede.

¿Y tú? ¿Cómo manejas las situaciones cuando algo inesperado cambia tus planes? ¿Puedes adaptarte y continuar con tu día o necesitas un tiempo para aceptar que las cosas no salieron como esperabas?

Las imágenes utilizadas en esta publicación fueron obtenidas de Pixabay.

La traducción al inglés fue realizada con DeepL Translate.


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Special thanks to bradleyarrow@bradleyarrow for supporting the community.


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