🤗 | Capitulo 3: Voy a competir
No pasaron más de tres minutos cuando bajo con el sombrero en la mano.
Caminamos con rumbo a la casa de mis abuelos en silencio, tal vez sabia fue necesita pensar o solo iba distraĂdo pensando en las pelĂculas.
Somos los más fanáticos pero Ă©l es un gran, resaltare gran, admirador de las pelĂculas navideñas nombren una y Luis la conocerá sino denle dos dĂas y lo hará con todos los detalles.
ÂżHare lo correcto en rebelarme? ÂżMe estoy rebelando?
No lo creo, estoy peleando por mi puesto en la familia. Las reglas no dicen nada. Pero, ¿y si meto la pata? No podre sacarla tan fácil fue puede cambiar si participo.
Necesito pensar mejor.
Cuando pasamos por el parque, que está a dos casas de la de mis abuelos, le dije a Luis para quedarnos en los columpios. Ya sentados y en silencio, volvĂ a pensar en la decisiĂłn fue estoy tomando. Pero no contĂ© con que Luis hablarĂa.
—Si sabes fue la primera vez fue nos sentamos acá fue hace ocho años —dijo columpiándose.
—Si fue cuando te conocà —dije mientras me columpiaba e intentaba alcanzarlo.
—¿Y recuerdas quĂ© dijiste antes de irte corriendo? —preguntĂł mientras reĂa e intentaba estar de pie en el columpio. Lo cual consiguiĂł rápidamente.
Presumido
—“¿Acompáñame el año que viene?” —dije mientras reĂa. Lo admito Cam puede ser cerrado pero sabe como aliviar el ambiente.
—Antes de eso —dijo divertido— Me dijiste que tu familia toma riesgos —Cuando dijo eso comencé a frenar el columpio.
—Pero —dije mirando el piso cuando ya se habĂa detenido por completo— tambiĂ©n te dije que todos tienen gemelo y yo no.
SentĂ como el columpio de Luis hizo un movimiento extraño y levante la mirada. Me sorprendĂ al verlo caminando hacia mĂ. Voltee a ver el columpio y seguĂa en movimiento; debiĂł saltar. Se colocĂł de cuchillas delante de mĂ.
—Alma, eres completamente una Bennet —dijo levantando mi barbilla—; Tienes las pecas y los lunares —dijo acariciándome la mejilla—, el cabello y la sonrisa —dijo colocando un mechĂłn de cabello detrás de mi oreja mientras una sonrisa se escapo de mis labios—. ÂżNecesitas más? —AsentĂ.
—Todo lo mencionado es fĂsico, cualquiera puede ser asà —dije con simpleza.
—Eres carismática, alegre, sencilla, humilde. Tienes una luz con la que iluminas por dĂłnde vas —Mientras decĂa eso yo me mordĂa la lengua para no sonreĂr—. Y eres una excelente bromista, la mejor debo recalcar. Y si necesitas un gemelo, aquĂ estoy yo.
Él era asĂ, siempre para apoyarme cuando lo necesitara. El me daba la mano cuando me caigo, y la sonrisa cuando estoy triste.
—Gracias —Me levante a abrazarlo el cual corresponde enseguida.
—No te preocupes —dijo besando mi frente— ÂżVamos? —Y solo asentĂ.
Creo que tome una buena decisiĂłn y estoy lista para defendedla con mi vida
¡Ay no, Luis me está contagiando su caballerosidad medieval!
—¿Lista? —preguntó mientras estábamos de pie a punto de tocar a la puerta de la casa de mis abuelos.
—Eso creo —dije un poco insegura y llamé a la puerta.
Luego de gritos como “¡Yo voy!”, “¡Ya voy!” y “¡Ya casi!” nos abrió la puerta Cristal.
—¡Alma! —Dijo abrazándome— Y tu— miro con desprecio a Luis y el solo asintiĂł para responder al saludo, yo mordĂa mi lengua para evitar reĂr con el recuerdo de porque se tratan asĂ.
En resumen, Daniel y Javier estaban preparando una broma para Luis pero Cristal y Crisbel caminaron justo por donde estaba la trampa y estuvieron pintadas de amarillo toda la navidad.
Fueron las estrellas de la navidad ese año.
ÂżCĂłmo se involucra? Él y yo caminábamos detrás de ellas y como yo no podĂa hacer bromas culparon a Cameron.
—Bueno… Crisbel hizo galletas de oreo con chispas de chocolate. ¡Tus favoritas! —dijo muy animada.
ÂżGalletas solo para mĂ? Esto sĂ es extraño pensĂ© mientras mi mirada se dirigĂa a Crisbel quien llegaba a nosotros con un frasco lleno de esas galletas.
Nosotros amamos a nuestro precioso.
Gollum; me divierte ese personaje. No sĂ© si la pelĂcula le hizo justicia al libro pero me encanto verlo en cines.
ÂżA Gollum le gustaran las galletas? ¿Él y el monstro-come-galletas se llevarĂan bien?
—¡Hermana reacciona! —dijo Cristal sacudiéndome por los hombros.
—Gracias, gracias, gracias —dije mientras abrazaba el frasco y caminaba hasta el comedor con Cameron siguiéndome.
Estaba entrando a la cocina cuando mis dos hermanos llegaron gritándose entre sĂ. Y extrañamente vestĂan del mismo modo.
—¡…importa, solo Alma…! —gritaba Cristofer luego volteo hacia nosotros —Oh, hola Alma, Luis —Siguió gritándole a Cristián — ¡…sólo Alma nos diferencia!
—Solo digo que da igual que usemos el mismo tipo de ropa porque el color es lo que nos diferencia —respondió Cristián. Cristofer estuvo pensando por dos segundos y asintió. Luego se dieron un abrazo y se voltearon a nosotros para dirigirnos la palabra.
—¿Todo bien? —Dijeron al unisonó.
Oh no. No otra vez.
—¡No me copies! ¡No te estoy copiando!... —Y salieron de la cocina.
Luego de asegurarme que nadie entrara en la cocina busco la caja de cereales que dice “Cereal de Vegetales. Lo más saludable para tu desayuno” la abro y de ella saco el libro Bennet; un álbum de fotos con algunas otras cosas que ha estado por generaciones.
—Reunión familiar —grite tan fuerte como pude para que la escucharan en toda la casa.
Poco a poco todos fueron llegando y sentando en la mesa del comedor mientras yo los saludaba.
—¿Ya sabes quienes ganaron el año pasado? —Dijeron todos en diferentes tiempos.
—Según el libro fueron Ashley y Chase —Los mellizos chocaron los cinco entre ellos.
—¡En sus pecosas caras, Bennet! —gritaron haciĂ©ndonos reĂr.
Ashley y Chase o como me gusta llamarlos “mellizos clichés” justo ahora tienen 23 años pero sus anécdotas del instituto son las mejores y los llamo asà porque su apariencia es exactamente igual a un cliché de wattpad.
Temerosa a lo que estaba a punto de hacer comencé a jugar con mi cabello.
—Familia me gustarĂa decirles algo —Todos exclamaron “Claro”—. Este… a mi… yo… me gustarĂa… —Todos exclamaron un “habla”— Me gustarĂa participar en la guerra de bromas.
Mis primos me miraban con los ojos casi fuera de sus orbitas pero mis padres, tĂos y abuelos se miraron entre sĂ.
—¿Por qué? —Todos volvieron a decir al unisonó.
Vayan se ponen de acuerdo solo para esto.
—Voy a demostrar que… —Soy una Bennet—… soy la mejor haciendo bromas.
—Alma sube a tu cuarto —dijeron mis padres al unisonó.
Abrà la boca para decir algo más pero habló mi abuelo.
—Por favor —asentĂ— Y deja el libro —Lo entregue en sus manos y salĂ pero luego escuche—. Tu tambiĂ©n, Luis.