Hoy salí a recorrer un poco las calles del Paseo Orinoco, al lado del río, la idea era tratar de despejar la mente y ver cosas nuevas, y aunque el ambiente es bonito, no logré ver "cosas nuevas". Caminar valió la pena pero para levantar el ánimo hace falta un poco todavía.
A mis 37 años no son muchas cosas que puedan desanimar, pero en ocasiones aparece in inesperado fantasma a arruinar la tarde, pero, no nos dejemos ganar por eso, no hay mal que dire 100 años.