Las preguntas que siguen siendo pertinentes en un país de penitentes: ¿Qué es la nación? ¿Qué es la república? ¿Qué es la identidad nacional? ¿Qué es la independencia? que a casi 208 años de haber quebrantado un ciclo de atrocidad colonialista, se sigue teniendo preguntas, lamentos, llantos, hambre, desesperanza y traidores que aguardan para clavar la espada mortal de la inmoralidad.
Ante tanto cuestionamiento, la fortaleza de los que amaron la patria más allá de un proyecto personal, se debe reinar en la consecución del presente, del mañana, del futuro de hoy, de la sabiduría que da el pasado; porque la grandeza de hombres y mujeres que a brazo partido sobrevivieron al vilipendio y la embriaguez de esos traidores, por eso debemos hacernos fuertes, con el mentón alzado, con la mirada apuntalada hacia la defensa colectiva.
La sociedad hoy se encuentra complejizada, amerita de estadistas que observen sobre las paredes actúen sobre las montañas. Venezuela hoy está maltratada por la tiranía de cobardes que se esconden tras las armas, por eso necesita del vuelo de poetas, pensadores, constructores, profesores, médicos, ingenieros, abogados, transportistas, madres, padres, trabajadores, militares, policías, agricultores, comerciantes, industriales, maestros, políticos y en fin, de todos y cada uno de los venezolanos, que digan alto a la maldad, y le den la bienvenida a la esperanza, a la sonrisa de un espacio de oportunidades, a la quietud, a la bondad del silencio, a la paz de la vida.
La independencia que se redimensiona y pasa a ser el resultado de la lucha, de los logros de aquellos guerreros, que en estos tiempos conducirán a Venezuela al bienestar, a la bienaventurada tranquilidad ecohumana; será la nación, el Estado, la identidad, la república, siendo la fuerza creativa de hacer de tu vida y la de los tuyos un mundo donde la felicidad siga siendo la única opción de existir.
Venezuela... Aunque te encuentres dividida, te amo.
Escrito por Jhon A. Romero.-