Regalame un minuto de silencio
que las voces no me dejan dormir.
Antes, me susurraban como canción del viento;
pero el susurro se convirtió en tormenta
negandome los sueños.
Regalame un minuto de silencio
y la paz que no tengo.
Las pastillas no matan
a los monstruos que acechan en rincones oscuros.
Son las sombras del diablo
que recuerda pasados y momentos impuros.
Regalame un minuto de silencio
y absuelve mis pecados,
ya no aguanto el tormento
de las voces que gritan
atrapandome en caos.